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José Elías Bonells. -Ex adjunto a la Jefatura al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla

lunes, 20 de marzo de 2017

Tablada.-La oportunidad de que Sevilla cuente con un Jardín Botánico y un Arboreto dignos.



Una vez más sale a la primera página de los medios informativos el tema de Tablada ,parece ser que el Ministerio de Agricultura ,Alimentación y Medio Ambiente  Servicio Provincial de Costas en Sevilla requiere al Ayuntamiento  que  determinen las actuaciones que pretende llevar a cabo en las 402 hectáreas de los terrenos de Tablada. Terrenos no urbanizables de especial protección en el Plan General de Ordenación Urbanística de Sevilla y declarados como Parque Metropolitano en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de la ciudad, mediante el Decreto 267/ 2009 de 9 de junio de la Junta de Andalucía.

Sevilla necesita por su rango internacional disponer de  un instituto de investigación científica para el paisaje y la jardinería ornamental con el propósito de recoger y mantener colecciones de plantas, su documentación y estudios, con énfasis en las especies individuales en la jardinería y el diseño del paisaje. 

Con sus actividades en el campo de la taxonomía, la protección de las plantas, la educación y la concienciación  pública  que cumpla su misión como un  jardín botánico moderno, que también se expande en las actividades de investigación en el ámbito más amplio de la protección  del medio ambiente.  necesidades del estudio y la conservación de los recursos genéticos de plantas ornamentales, la experimentación y la validación de nuevas plantaciones con base tecnológica.

Un jardín botánico que sea una institución de prestigio que ocupe un lugar destacado en el mundo científico mientras que inspire al mismo tiempo las ideas en la forma y el estilo del arte de la jardinería en Andalucía.. 

Su vitalidad debe ser evidente a través de contactos profesionales internacionales, estudios científicos, becas de investigación de estudiantes, publicaciones y participación en proyectos de conservación de la naturaleza y prevención de cultivos ante el cambio climático.

Es el momento que se implique la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento, la Universidad y la Diputación y otras instituciones en el ámbito turístico y científico en la creación de un ente de creación y gestión de un jardín botánico para la ciudad.

Las posibilidades de la creación del jardín botánico y porque no un arboreto ,en los terrenos que con importantes cualidades naturales y paisajísticas va a disponer la ciudad en Tablada junto al rio Guadalquivir es única.

La gestiones encaminadas a lograr un Jardín Botánico para la ciudad de Sevilla las más recienten con la Expo 92, no tuvieron éxito, a pesar de que en el Plan Especial de Ordenación del Parque de la Cartuja (Dirección General de Urbanismo, Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía) se había reservado en el Parque una parcela de 16 Ha. para albergar dicho Jardín. El destino posterior de esos terrenos para otros fines, privó a la ciudad de Sevilla la posibilidad de inaugurar un Jardín Botánico durante la celebración  en 1992, de la Exposición Universal conmemorativa del V Centenario del Descubrimiento de América.

Se frustro  la oportunidad  en aquel entonces cuando se intentó ubicarlo con motivo de la celebración de la Exposición Universal de Sevilla Expo 92 en los terrenos de la Cartuja ,ahora las posibilidades son más evidentes, el terreno es público  y  será de propiedad municipal.

No vamos a descubrir aquí la importancia que tiene disponer de un jardín botánico y arboreto  en la ciudad para el estudio, la conservación y divulgación de la diversidad vegetal, ni  de sus objetivos  en la conservación, investigación, divulgación y enseñanza educativa del mundo vegetal.

Hay evidencia que muestra que los primeros jardines botánicos fueron construidos por los musulmanes en Al-Andalus en el siglo XIII.

Nicolás Monardes  cultivó en su huerto  de Sevilla plantas americanas y describió por vez primera muchas especies como el cardo santo, la cebadilla, la jalapa, el sasafrás, el guayaco, la pimienta, la canela de Indias, el tabaco, el bálsamo de Tolú etc., entre otras conocidas y descritas imperfecta o incorrectamente. Familiarizó a los europeos con plantas tan trascendentales como la piña tropical, el cacahuete, el maíz, la batata, la coca o la zarzaparrilla. Su contribución a la farmacognosia fue muy relevante, como demuestra el enorme interés despertado por su obra: en poco más de cien años sus obras alcanzaron cuarenta y dos ediciones en seis idiomas.

Fue el primer autor conocido en informar y describir el fenómeno de la Fluorescencia, entonces desconocido, en su libro Historia Medicinal (Sevilla, 1565),  describe el extraño comportamiento de ciertas infusiones de Lignum nephriticum

Simón de Tovar en el siglo XVI. fue propietario de uno los jardines botánicos más importantes del momento en Sevilla  y de una de las colecciones de rarezas botánicas más interesantes de la época.
En 1592, el erudito Benito Arias Montano (1527-1597) mantuvo en las afueras de la ciudad, en una finca de su propiedad llamada "Campo de Flores”, un jardín botánico.

Hay que mencionar además otros dos jardines que mantuvieron a finales del siglo XVI Juan de Castañeda, médico del Hospital de los flamencos de Sevilla 

En el siglo XVIII, la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla, que pasaría a llamarse después Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, creó un Jardín Botánico que se mantuvo hasta principios del siglo XIX.

Pedro Abat  formó un herbario de plantas cultivadas y autóctonas, que se conserva en la actualidad en el Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla. 

 En 1816 llega a Sevilla el jardinero Claudio Boutelou (1774-1842), como Director de los establecimientos de Agricultura de la Compañía de Aguas del Guadalquivir  formó en el jardín de las Delicias de Sevilla un semillero y un vivero para iniciar los estudios de aclimatación de plantas americanas de esta ciudad,

En 1832 se proyectó en Sevilla un jardín de Aclimatación, del que se encargó  igualmente Claudio Boutelou. Dicho jardín nunca llegó a funcionar, no pasando de la fase de proyecto.

Sin embargo, Expo-92, responsable de dicha Exposición Universal, construyó en colaboración con el Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla, un Jardín Americano cuyo contenido se ha divulgado recientemente en los medios de comunicación (VALDES, 1990).

Dicho Jardín, situado en un punto neurálgico de la Exposición Universal, ocupa una superficie de unas 2 Ha. y albergó una importante colección de plantas americanas enviadas a Sevilla por diversos países del Nuevo Mundo, a través del llamado Programa Raíces, surgido por iniciativa de Expo-92 (VALDES et al., 1990).

Se esperaba que el Jardín Americano fuera el precursor de un futuro jardín botánico de Sevilla, dedicado a la introducción y aclimatación de plantas ornamentales americanas y al estudio de la flora neotropical.  No fue así y los restos del jardín Americano, si nadie lo remedia, siguen siendo una vergüenza para el mundo cultural y científico y turístico de la ciudad..

Esta es la  pequeña historia  algunos jardines que han existido con fines científicos  y de intentos de creación de un jardín botánico o jardín de aclimatación con fines cientificos,al que yo incluyo un arboreto con  vistas  a las posibilidades actuales de disposición de los  terrenos declarados no urbanizables en la Dehesa de Tablada.

Existen en Sevilla personas calificadas en los diferentes campos  relacionados con la botánica, la biolologia, ecología ,el medioambiente y el paisaje para poder plantear los temas específicos que podría albergar este soñado jardín que vendría a engrosar , la Red Andaluza de Jardines Botánicos y Micológico en Espacios Naturales (RED) de la Junta de Andalucía.

Con un poco de voluntad política para dotar a Sevilla de este centro científico cultural de enseñanza que carece ,cabe la esperanza de que pueda ser una realidad en estas favorables condiciones si se le presta por los distintos  organismos que puedan estar implicados la debida atención.

                                                                     Sevilla marzo de 2017

jueves, 16 de marzo de 2017

EL PARQUE DE MARÍA LUISA - I



Quizás nos interese conocer muchas de las vicisitudes que ha soportado el páter de los jardines sevillanos desde su creación hasta nuestros días.

Su historia nos llega a través de plumas insignes, de investigaciones detalladas que nos dan un enfoque multidisciplinar de cómo ha sido considerado el Parque en los distintos eventos históricos de la ciudad y otras de viva voz de aquellos que vivieron aquella época.

EL PALACIO DE SAN TELMO


El Parque de María Luisa nace en sus primeros andares de lo que fueron los jardines del Palacio de los Duques de Montpensier, legados a la ciudad por la Infanta María Luisa de Orleáns Vda. de Montpensier en el año 1893.

Renace como seña de identidad de Sevilla en la Exposición Iberoamericana de 1929, después de muchos años y avatares a partir su cesión a la ciudad, nació como pulmón verde en unos momentos en que las ciudades importantes transformaban jardines privados en parques públicos a efectos de dotar a los ciudadanos de espacios libres que antes habían sido privilegio de la burguesía convirtiéndolos en parques urbanos para ocupar su ocio cada vez mayor en el mundo laboral,  donde se escuchaba música en  conciertos de  bandas, donde se paseaba en barca en sus lagos, se practicaban deportes y se relajaba la gente en sus paseos tan en boga en aquella época.




El parque como ente vivo ha sufrido y está sufriendo muchos desmanes e injusticias al ser considerado como Jardín Histórico Artístico por una parte y parque urbano de todos los días y todas las horas por otra.

Quizás nos interese conocer muchas de las vicisitudes que ha soportado el pater de los jardines sevillanos desde su cesión a la ciudad hasta nuestros días.

Para iniciar un hilo conductor de su historia, hemos de retrotraernos a la Sevilla de mediados del siglo XVIII, una Sevilla impulsada por los próceres de la época ,  principalmente por el Asistente Arjona que inicia una etapa de implantación de jardines, con anterioridad la Alameda de Hércules, el Campo de Marte, el Patín de las Damas etc.… eran más bien paseos arbolados en que  los ciudadanos sobre todo en los días festivos llevaban a cabo sus encuentros sociales en forma de paseos y tertulias.

La creación por el Asistente del Paseo del Duque y el Salón de Cristina y sobre todo la creación de los jardines de las Delicias fueron punto de reunión y encuentro de la alta sociedad sevillana. 


En estos jardines se organizaban actos sociales, eran jardines demandados por la clase social más elitista para disfrutar de sus paseos y a modo de escaparate para lucir sus bellos trajes o sus engalanadas caballerías en sus paseos en coche.

Sevilla contaba entonces unos 148.000 habitantes, la precaria situación de los trabajadores del campo y la baja producción agrícola hizo que muchos de ellos basaran su refugio en la ciudad al amparo de expectativas industrializadoras.

En aquellos años la tasa de mortandad era la más alta de España, la insalubridad de la ciudad determinante junto con el deficiente abastecimiento de agua, la mala pavimentación, el precario alcantarillado y la pésima calidad de muchas de las viviendas edificadas.

La ciudad seguía siendo atractiva, a pesar del derribo de las murallas, la población continuaba viviendo en el casco tradicional, no se habían producido grandes ensanches, calles viejas estrechas y tortuosas; palacios y casas antiguas…una ciudad muy hermosa, pero mortífera.

LA LLEGADA DE LOS MONTPENSIER

Un hito importante en la historia del Parque de María Luisa fue la llegada a Sevilla de los Duques de Montpensier, el Antonio de Orleáns y ella María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón, hermana de la Reina Isabel II, esto sucedía el 7 de mayo de 1848. Toda la segunda mitad del siglo XIX ostenta el sello de su poderosa personalidad. expulsado de Francia por la Revolución de 1848 tuvo que instalarse en Sevilla por las suspicacias que levantaba en el Gobierno Español su presencia en Madrid. Provisionalmente se instalaron en el Palacio Arzobispal, esperando que finalizaran las obras que se estaban llevando a cabo en el Alcázar. Allí nació su hija Isabel. El duque sin embargo tenía intención de comprar un palacio, lo intentó en Granada sin éxito. Cuando decide quedarse en Sevilla compra el Palacio de San Telmo, en aquel entonces propiedad del Estado, habiendo sido anteriormente Universidad de Mareantes y en aquel momento Instituto de Segunda Enseñanza, después Seminario Metropolitano, hoy sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. 

Se realizaron muchas obras de restauración en el edificio y adquirieron fincas próximas al palacio, entre los terrenos adquiridos fueron los del convento de San Diego y una finca conocida como “La Isabela”, El Naranjal y el frustrado Jardín de Aclimatación iniciado por Claudio Boutelou que nunca se utilizó como tal, con la incorporación de ellos se inició la creación de los jardines de palacio. 

Los restos del antiguo convento, Convento de San Diego, se utilizaron como dependencias de la servidumbre y para las caballerizas. Una tropa de guardeses, jardineros, herradores, más el personal de servicio ocuparon las dependencias.

En los planos históricos de Sevilla puede observarse la magnitud del jardín y las huertas que lo componían que posteriormente fueron cedidas a la ciudad.


Era Montpensier un gran aficionado a la botánica y junto con Lecolant realizaron la construcción de los jardines del Palacio de San Telmo, diseñando así mismo los del Palacio de verano que tenían los duques en Sanlúcar de Barrameda. 

André Lecolant, era lo que hoy llamaríamos un ingeniero técnico agrícola ya que al igual que de jardinero se encargaba del control de los cultivos agrícolas de Palacio. Cualquier posible adquisición de fincas era informada previamente por el Sr. Lecolant, y, una vez adquirida, organizaba su explotación. Los capataces encargados de cada finca le informaban a él periódicamente.

La elección de una persona con su perfil es la prueba clara del cambio de mentalidad que traen los Duques, ya que es la apuesta por una agricultura comercial con nuevas tecnologías, sin olvidar el gusto refinado y señorial de poder disfrutar de unos jardines maravillosos.

Los sevillanos nunca entendieron de D. Antonio que vendiera las naranjas de los jardines y huertos o preguntara él de los productos que el mismo compraba en las tiendas de la ciudad. -el naranjero o “Monsieur combien” fueron algunos de los apelativos con lo que los sevillanos lo bautizaron.

Los jardines del Palacio de San Telmo se proyectaron según el gusto de le época, cuando el jardín paisajista o jardín ingles estaba de moda, impregnado de escenas romanticistas. “abundaba lo apaisado, lo pintoresco, el aspecto natural”; según nos cuenta la historia, se instalaron restos arqueológicos. El arbolado agrupado en bosquetes o en hileras, huertas de naranjos, entre caminos y sendas, calles terrizas con bancos rústicos, figuras geométricas, praderas, montañas, saltos de agua, puentes, muchas cestas de flores, cofres o cajoneras acristaladas, invernaderos, albercas, fuentes, kioscos, cabañas, pajareras, jardines zoológicos, juegos y deportes, columnas y bustos, vasos, jarras y ruinas imitadas “así nos lo describe don Joaquín Guichot y Sierra.


Entre su estatuario destacaba una estatua en bronce de Fernando VII que procedía de un palacio que la Reina viuda María Cristina tenía en Paris, hoy depositada en el Museo Municipal de la Torre de Don Fadrique.

En algunos testimonios gráficos nos hablan de la existencia de elementos gimnásticos y deportivos al aire libre destinados al ejercicio físico.

Un cronista del “Porvenir” periódico de la época nos describe que “se encontraba a la vista una linda pajarera conteniendo variedad de aves de distintos colores, riscos por donde serpenteaba el agua, adornada con gusto y elegancia formando estalactitas de imitación……añadiendo su invernadero de flores exóticas, pistas de tenis, estanques, etc.…

Los jardines disponían de una alberca alimentada por una máquina de vapor que extraía el agua del Guadalquivir para el riego de los jardines.

Los jardines fueron abiertos al público en determinadas ocasiones, causando gran impacto entre los sevillanos.

Los jardines y las huertas ocupaban desde el actual Palacio de San Telmo, hasta el Monte Gurugú, desde el Paseo de las Delicias hasta la Avda. Isabel la católica en referencias actuales. 

Murió el Duque en 1890, la infanta fallecería solo siete años más tarde legando antes de su muerte parte de sus jardines.

En los planos históricos de Sevilla puede observarse la magnitud del jardín y las huertas que lo componían observándose claramente la obstrucción que hacían para el crecimiento de la ciudad hacia el Sur.

No solo tuvo importancia la presencia de los Duques en Sevilla para el Parque de María Luisa, sino que fueron mecenas en muchos otros campos ayudando al desarrollo de la ciudad.

DONACION DEL PARQUE A LA CIUDAD

En mayo de 1893 en un acto más de su mecenazgo la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón y Borbón donaba a Sevilla parte de los jardines de su Palacio de San Telmo.

La ciudad estaba colapsada en su crecimiento hacia el sur, el Ayuntamiento ya había solicitado abrir una vía de comunicación hacia el rio, la actual Avda. de María Luisa, la Infanta accedió encantada en donar los terrenos para “uso y disfrute de los sevillanos”.

La donación abarcaba por el oeste con Glorieta de San Diego a lo que es hoy la Avda. de María Luisa hasta el Paseo de Bellaflor; Paseo de las Delicias limitando al sur, con la Huerta de Mariana, hoy plaza de América y al este con el Prado de San Sebastián.

La parte de los jardines y huertas de los jardines de San Telmo donados a la ciudad estaban compuestos por elementos que todavía existen de aquella época anteriores a su reforma como Parque  para la Exposición Iberoamericana, el monte “Gurugú”, con su mirador metálico, la isleta de los patos, con su templete romántico, el costurero de la reina, lamentando la desaparición de la gran estufa o invernadero trasladado desde los jardines de San Telmo al Jardín de las Delicias, y también existía  la Choza de los Carneros construcción rustica que fue centro de trabajo de los jardineros desaparecida en una de las reformas, la casa de las Yeguas  y un corral con ciervos y jabalíes dentro de lo que eran las huertas de Palacio. .


Los árboles centenarios en su mayoría conservados, después de las vicisitudes vividas durante los años de historia del Parque permanecen como hitos históricos del jardín.

El 13 de mayo de 1893 el Ayuntamiento de Sevilla solicito a la S.A. Infanta María Luisa Fernanda de Borbón, segregar una parte de los Jardines de San Telmo para la expansión de la ciudad hacia el Sur.

En el mes de mayo del mismo año el Sr. Rodríguez de la Borbolla solicitaba autorización al Sr. Alcalde para negociar con la testamentaria del Duque de Montpensier la cesión de terrenos de las Huertas y jardines de San Telmo.

A la muerte del Duque D. Antonio de Orleans en 1890 y tras múltiples solicitudes por parte del Ayuntamiento la Infanta accede a la cesión de una parte de los jardines en 1893, mediante escritura pública del 19 de junio.

El terreno cedido contaba con 207.365,58 m2 incluidas las vías públicas.

En una valoración realizada por el arquitecto D. Juan Talavera de la Vega se cifraba en un millón de pesetas el valor de la donación.

El Ayuntamiento se comprometía a cercar los jardines que quedaran agregados al Palacio de San Telmo y a retirar del terreno todas las plantas, estatuas y otros efectos de valor que fueran de su gusto y voluntad.

La Infanta escribía al Sr. Alcalde: