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José Elías Bonells. -Ex adjunto a la Jefatura al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla

lunes, 13 de febrero de 2017

Glicinias - Wisteria floribunda - poda




Ashicaga Flowers Park
¿ PORQUE NO SE PODAN LAS GLICINAS EN SEVILLA?

Causa extrañeza que una técnica jardinera tan tradicional como es la poda de las glicinas en Sevilla no se realice, presentando todas ellas un abandono que les impide florecer normalmente a la llegada de la primavera con todo su esplendor.

Las del Paseo Marques del Contadero, la nueva pérgola de Cristina, la pérgola del muelle Nueva York, la de la Glorieta Luca de Tena la de, los jardines de Catalina de Ribera., son algunas de las glicinas abandonadas a su mejor suerte.

Nombre científico: Wisteria floribunda. Familia: Fabáceas. Originaria del Japón

Nombre común: Glicina japonesa
Las variedades multiplicadas por injerto florecen al segundo año, las de acodo 2 a 4 años y las de semilla tardan hasta 10 años en florecer. Las semillas y las vainas son muy venenosas, si se ingieren. Precisan un abonado orgánico anual en otoño-invierno. Requiere dosis baja de fertilizante químico en primavera antes de la floración. Florece sobre ramos crecidos el año anterior.
LA PODA DE LAS GLICINAS.
¿Porque las podamos ?
Para que florezcan bien y sus ramas no se entrecrucen demasiado, debemos controlar su desarrollo; la poda se considera fundamental para conseguir un equilibrado crecimiento y un control de su agresividad vegetativa.
Conociendo las necesidades de las plantas para que ésta nos de abundantes y grandes floraciones, es necesario podarlas al menos una vez al año en invierno y dos o tres veces en verano para eliminar los sarmientos.
En invierno se debe practicar una poda total, una poda de limpieza obligatoria eliminando ramas secas, chupones y ramas entrecruzadas.
Nos encontramos dos tipos de formaciones en las ramas principales. Las brindillas o ramos cortos que llevan una yema floral que darán lugar a una inflorescencia y sarmientos, ramas largas que solo equivalen a vegetación y sólo las yemas de la base de las ramas dan flores.
La poda de invierno consiste en dejar estas ramas a unos 20 o 30 cm. de la base, mientras que las brindillas con yemas florales  se respetan todas. Podar a dos yemas los brotes laterales.
En verano hay que cortar las ramas largas dejándolas a unos 40 cm. de longitud y según el crecimiento de la glicina debemos repetir la operación dos o tres veces durante su periodo de crecimiento anual.

Si queremos dirigir las ramas para que nos cubran una mayor superficie, orientaremos la rama principal hacia su destino y eliminaremos todos los brotes laterales, recortando durante el verano todas las ramas nuevas que hayan nacido de las ramas laterales.
El descuido de estas podas, convierte la glicina en una masa de ramas enredadas y secas que dan muy pocas flores en primavera.
Las podas de rejuvenecimiento nos obligaran a cortar todas las ramas envejecidas y dejar paso a las nuevas ramificaciones, para que renueven la vegetación y las floraciones.
Esperemos que este año alguien se acuerde de realizar éstas podas que benefician las floraciones primaverales de nuestra ciudad y ayudan al mantenimiento de las trepadoras en su mejor aspecto.
Dentro de un mes y medio estarán ya florecidas.
                                                   Sevilla 2 de febrero de 2017

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