Todos los articulos de este blog corresponden a:
José Elías Bonells. -Ex adjunto a la Jefatura al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla

domingo, 2 de octubre de 2016

El árbol en la ciudad - Problemas y Soluciones

EXTRACTO DE L´ARBORICULTURE URBAINE
de Lauren Miller y Corinne Bougery -Traducción libre
Editado por el Instituto para el desarrollo forestal
No aceptar que un árbol, nace, crece y muere, por aquellos que pretenden defenderlo, es una forma de admitir que nunca lo han reconocido como un ser vivo.

                                                                  
Michel Corajoud. Paisajista



Existen lagunas en los conocimientos fundamentales del árbol, de su funcionamiento y sus necesidades en la ciudad.

La introducción del árbol en la ciudad lo es como consecuencia de la mutación de la ciudad.

El árbol productor de madera, de frutos de follaje (el fresno) de medicamentos (el tilo).

Los arboles forman la trama del paisaje urbano, junto con los edificios.

Este periodo es pobre en plantaciones de árboles y las que se han realizado en condiciones que no garantizaban su futuro, elección de especies de efectos inmediatos, de rápido crecimiento y poca longevidad, trabajos realizados sin respeto a las normas de buena plantación, ausencia de mantenimiento juvenil y abandono de la gestión tradicional.

Con la entrada de la democracia, los políticos locales, utilizan las plantaciones de árboles en sus campañas políticas para la consecución de votos por los ciudadanos. El árbol está de moda. El árbol es un derecho de la ciudad.

Las disciplinas medioambientales adquieren protagonismo, la ecología forma parte de la cultura popular.

Los higienistas del siglo XIX, plantaban árboles para hacer la ciudad más humana en la que el árbol endulzara la mineralización de las ciudades.

La iniciación y sensibilización de los niños en las escuelas es una buena prevención contra el vandalismo., la vegetación en general y el árbol en particular, mejoran la ciudad físico-química del aire de las ciudades y contribuyen a la reducción de ruidos.

La participación general del árbol a la mejora de la calidad de vida varia fuertemente en función de la cantidad de arboles, de su situación, su modo de asociación (alineación, parque, bosquete…)

Modificación del clima urbano

Los arboles contribuyen a refrescar el aire de las ciudades, aumentan la tasa de humedad, bajan la temperatura e influyen en la circulación del aire.

La ciudad por su mineralidad y superficies asfaltadas refleja y absorbe mucha energía solar.

La plantación de árboles como signo de una expansión económica y de una confianza hacia el futuro.
Los higienistas utilizan los árboles para airear las ciudades, y ofrecer a los ciudadanos un medio ambiente más sano y agradable.

Las prácticas de poda no son una preocupación moderna.

Disminución de la tasa de CO2

Los arboles disminuyen la tasa de CO2 a la vez por la fotosíntesis utilizando el gas carbónico y soltando el oxígeno en la respiración, consumiendo el oxígeno y expidiendo el gas carbónico.

Filtración de polvo y aerosoles

La filtración de partículas de polvo y aerosoles ha sido demostrada completamente.

Efectos sobre el ruido

Los arboles persistente de hojas grandes y coriáceas orientadas son eficaces en la disminución de fuentes de ruido.

Mejoran el ecosistema urbano, haciéndose notar en todos los seres vivientes de la ciudad, insectos, pájaros, mamíferos y comunidades vegetales.

El árbol urbano y los animales

Los árboles en la ciudad son albergue de una intensa actividad de la avifauna que puede ser utilizada como bioindicador. El número de aves varía en función de la biodiversidad del medio.

Los árboles en la ciudad sirven de enlace entre la naturaleza y la ciudad. -Corredores verdes.

El acercamiento ecológico de la ciudad a la naturaleza.

Función económica de los espacios con vegetación

Una casa rodeada de árboles se vende mejor y más rápida.

Función de representación del árbol, como elemento del paisaje urbano

Ya sea aislado o en el paseo o en parques el árbol continúa alimentando el resto del paisaje urbano.” El paisaje es el lugar donde el cielo y la tierra se tocan “es por ello que el árbol se convierte en verdadero protagonista en la ciudad. (Michel Corajoud).

Funcionamiento del árbol

El árbol es un complejo conjunto donde todos sus componentes, raíces, tronco, ramas y hojas aseguran cada uno a su nivel, la satisfacción de sus necesidades más elementales.

Las raíces alimentarias trabajan en la sombra. Son los órganos menos conocidos del árbol. Constituyen una parte importante del peso del árbol, de uno a dos tercios del peso total. Su estudio es delicado por la dificultad de acceso y la diversidad del medio. El sistema radicular asegura la nutrición, la fijación, y el anclaje del árbol, así como el almacenamiento de sus reservas.

Diferentes tipos de sistemas radiculares

Existen varios tipos de sistemas radiculares, su descripción está basada sobre el reparto de las raíces principales y secundarias.

Las raíces pueden ser fasciculadas, pivotantes u horizontales.

Pero pueden evolucionar a través de la vida del árbol. Las condiciones del suelo influyen enormemente en la disposición de las raíces, más en la ciudad, donde los suelos son más alterados.

Se distinguen raíces leñosas y menos leñosas.

Las raíces leñosas forman un conjunto de gruesas raíces que aseguran el anclaje del árbol al suelo y permiten acceder a los nutrientes y el agua situados en profundidad.

Algunas especies toleran cierto exceso de humedad (hidromorfia), como el sauce, el plátano o la Nyssa, gracias a la emisión de raíces adventicias adaptadas al almacenamiento de oxigeno, al extremo que algunas especies como el ciprés calvo. -Taxodium distichum. -pueden emitir raíces aéreas “neumatóforos “.

Las raíces no leñosas comprenden las pequeñas raíces o raicillas que forman la cabellera radicular donde están los pelos absorbentes. Estos pelos multiplican considerablemente la superficie de contacto con el suelo y garantizan la casi totalidad de la absorción de los elementos minerales. Su duración es limitada, en orden a tres o cuatro semanas y el árbol no las puede reponer sin las condiciones de aireación y humedad en el suelo no son satisfactorias, el ochenta por ciento se encuentran en los primeros diez centímetros.

Equilibrio radicular y aéreo

Existe un equilibrio poco conocido en su mecanismo, entre las partes aéreas y subterráneas, condicionado y mantenido por los cambios permanentes de materia en el conjunto del vegetal.

Cualquier causa que afecte la parte aérea (, defoliación por parásitos o roedores, fuerte tormenta o poda…) tendrá consecuencias no menos importantes sobre las raíces.

A la inversa toda destrucción radicular entraña una disminución de aprovisionamiento de agua y sales minerales. El flujo de savia montante es perturbado y las reservas del árbol suprimidas en parte. Una inevitable decrepitud aparece. Ya sea de inmediato o unos años después. En periodo crítico de la ablación radicular, parece situarse en la votación cuando el árbol moviliza las reservas para su crecimiento.

La mayoría de los sistemas radiculares tienen una relación simbiótica con un hongo. Son las microrrizas, el micelio del hongo multiplica la superficie de absorción de los elementos minerales. Que es multiplicado por cien y mil veces.

Este fenómeno es particularmente importante en la absorción de fosforo y nitrógeno presente en el suelo, ya sea en formas químicas directamente asimilables por el árbol.

Las partes aéreas

Las hojas captan la energía. La luz es captada por las hojas en las que la superficie de captación es mejorada en el curso de la evolución. Las hojas son la red e de una intensa actividad foto-química que condiciona en gran parte el funcionamiento del árbol.

La fotosíntesis se produce gracias a los pigmentos presentes en las hojas y las ramas jóvenes herbáceas (en particular la clorofila). Esta reacción permite fabricar las sustancias carbónicas necesarias para la vida del árbol, a partir del gas carbónico, del aire y del agua, gracias a la energía solar y desprender el oxígeno al aire.

La respiración tiene efectos inversos, suelta el gas carbónico y consume el oxigeno. Lo que da como resultado, la degradación por la planta de una parte se sustancias carbónicas necesarias para su metabolismo. La transpiración que existe a todos los niveles de la planta, proviene de la evaporación de la casi totalidad del agua bombeada del suelo. Ella permite a las hojas de mantener una temperatura aceptable y resistir las quemaduras del sol.

El conjunto de los cambios gaseosos (oxigeno, gas carbónico, vapor de agua…) se producen a nivel de los estomas, asegurando el contacto entre la atmosfera exterior y el interior de la hoja.

Las hojas son órganos vitales del árbol

Toda disminución de su número, todo almacenamiento en su superficie (polvos, aerosoles…) reduce la producción de materias carbónicas o sea el nivel de reservas del árbol.
Las hojas son órganos frágiles con duración de vida limitada (siete u ocho meses como máximo por los caducos en nuestro clima, y dos a cuatro años para los vegetales de hoja persistente), pero que se renuevan regularmente.

Los brotes, ramillas y ramas

Troncos estabilidad, transporte y almacenamiento

Al igual de las hojas, la parte aérea del árbol se compone de yemas, ramillas y ramas y generalmente de un único tronco.

Las yemas son un conjunto de escamas condensamente ensambladas alrededor de la yema de crecimiento primaveral, constituyen una forma de resistencia que permite al árbol protegerse de temperaturas extremas. Las yemas terminales emplazadas en la extremidad de la rama aseguran el crecimiento en altura del árbol e inhiben el desarrollo de las yemas insertas más bajas.

Su función principal, les da una importancia capital.

Las pequeñas ramas del árbol, ramos o pequeñas ramas, juegan un papel de soporte distribuidor de las hojas de tal manera que la luz captada sea la máxima. Esta búsqueda de luz o fototropismo adquiere una importancia vital en la ciudad donde es fácil encontrar arboles desequilibrados para compensar el efecto de las fachadas. El tronco y las ramas principales forman el esqueleto del árbol. Solo la parte interna del tronco constituido por tejidos muertos, lignificados y solidos asegura un papel de sostenimiento. La zona periférica, situada justo debajo de la corteza y muy fina está constituida por algunas capas de células hiperactivas, el cambium, es responsable del crecimiento en grosor del tronco y las ramas. El cambium juega un papel particularmente importante. Engendra la formación de burletes cicatrizantes que recubren todas las heridas.

Contrariamente a los animales los arboles no se curan.

Los tejidos infectados o heridas no se regeneran, pero son enquistados dentro de los tejidos sanos.
Cuando la corteza es arrancada o quemada, la madera del tronco entra en contacto directo con el aire lo que produce un cambio vital en entorno del árbol, temperatura y humedad.

Bajo el efecto del agua, la madera tiene tendencia a pudrirse. Los organismos patógenos, hongos, bacterias y las múltiples esporas presentes en el aire colonizan rápidamente la herida e inician la alteración de la madera.

Para afrontar la agresión del árbol actúa de dos formas, intenta aislar la zona infestada oponiendo a la agresión de los agentes patógenos barreras químicas entre las cuales se encuentran sustancias antifunguicas y antibióticas, desarrolla sobre toda la herida un labio cicatricial que con el tiempo debe contrarrestar la herida.

El árbol. Un sistema dinámico complejo. -Equilibrio y nivel de reservas.

La noción de equilibrio, durante mucho tiempo ha estado considerada como un estado entre los flujos correspondientes a las necesidades de las plantas para su metabolismo (demanda aérea) y los flujos provenientes de la capacidad de las raíces para suministrar en tiempo real estos elementos (oferta radicular). Esta reacción es insignificante para explicar el desplazamiento en el tiempo (lo más frecuente varios años) observando entre una agresión y los primeros síntomas de decrepitud.

En efecto, la oposición a los métodos modernos de producción industrial basados sobre el “cero almacenamientos”, el árbol puede ser asimilado a un aparato de producción en el cual los stocks y reservas de primeras materias son numerosos y repartidos en diferentes puntos.

En el plan biológico, estas reservas, regularmente renovadas tienen dos funciones importantes, permiten al árbol defenderse sobre las agresiones naturales (sequia, heladas, ataques de parásitos…) o las de origen antrópico. Sirven igualmente para asegurarse su metabolismo basal.

La arquitectura de los arboles

La complejidad de la estructura arborescente ha mostrado la necesidad de una aproximación global y dinámica del árbol, poniendo en aplicación conceptos de arquitectura desarrollados en botánica por los profesores F. Halle (Profesor del Laboratorio de Botánica de Montpellier) y R.R.A Oldeman (Profesor de la Universidad de Waningen en Holanda).

Las investigaciones en arquitectura vegetal tienen por objeto describir la estructura de las plantas y de trazar la secuencia de su desarrollo., lo que permite conducir a una descripción muy avanzada del conjunto del desarrollo de los arboles especialmente hasta la edificación de su corona y de poner en evidencia los procesos en juego.

Los conocimientos sobre la arquitectura del aparato radicular son hoy en día menos avanzadas en razón de las dificultades de observación

Unos estudios arquitecturales están en condiciones de aportar un cierto número de herramientas a los prácticos. Así el conocimiento de la unidad arquitectural permite seleccionar los brotes de la planta, los más aptos para para el estaquillado, la marcota y el injerto. Las determinaciones de las fases de desarrollo mejoran el diagnostico concerniente al estado fisiológico de un árbol y permite prever su futuro.

El estudio de estrategias reiterativas puede servir de guía para una práctica razonada de la poda, y a la vez conforme con nuestras necesidades y las que el vegetal puede soportar sin stress.

Modelación y simulación de la arquitectura de los arboles

La arquitectura de un árbol es el resultado del conjunto de sus meristemos.  Su modelización necesita un análisis cuantitativo de los procesos observados.

El laboratorio de modelización del CIRAD (Centro de Cooperación Internacional de Investigación Agronómica para el Desarrollo) ha puesto a punto un método de análisis que permite a partir de datos estáticos levantados sobre el árbol, calcular los parámetros dinámicos que caracterizan el funcionamiento de los meristemos. Este método matemático acoplado a técnicas informáticas ha permitido simular sobre pantalla el desarrollo de un árbol.

A partir de especies intensamente estudiadas, ahora en posible visualizar la evolución de un paisaje a través de los años y las estaciones.

Los estados de desarrollo de un árbol. El nacimiento

La reproducción por semilla o sexual, es problema en la mayoría de los casos, una fecundación cruzada nos transmite una mezcla de características propias de los padres. Para las especies llamadas monoicas (plátano, nogal. olmo.)  las flores masculinas y femeninas son bien diferentes y están presentes en un mismo individuo.

En el caso de las especies dioicas, como el chopo o el Ginkgo biloba tienen pies hembra poco apreciados en las ciudades, ya que sus flores son alergógenas y sus frutos tienen un olor desagradable.
La certificación de origen de las semillas constituye un criterio de calidad del material vegetal y es escasamente utilizado en la arboricultura ornamental.

La reproducción vegetativa o asexual, es una particularidad del mundo vegetal. Este sistema produce individuos genéticamente parecidos a los que tienen problemas los “pies madre “. Se distinguen por una vía natural con rebrotes de raíces en los bosques o por vías artificiales producidas en los viveros (estaquillados, marcotas, injertos…) o en laboratorio (micro propagación o estaquillado en vitro.)
Esta forma de multiplicación ofrece la ventaja de disponer de un material vegetal de calidad procedente de los pies madre seleccionados. Presenta sin embargo problemas de sensibilidad a las enfermedades y parásitos y/o accidentes climatológicos idénticos para todos los individuos, causando la desaparición del patrimonio en caso de ataques mortales.

El enraizado de plantas multiplicadas artificialmente pueden ser menos adecuadas que las producidas por semilla, con el riesgo de que su anclaje en el suelo sea menos bueno (sensibles al viento.) y una disminución de la longevidad. Asimismo, en las variedades injertadas, la porta injerto que compensa estos defectos, es utilizado para reforzar algunas cualidades de enraizamiento o adaptación a criterios particulares del suelo.

El estado juvenil

En este estado, por una actividad intensa de la yema terminal, el crecimiento es muy fuerte y corresponde a una búsqueda óptima de luz.

El sujeto tiene entonces un fuerte poder de adaptación, sus capacidades de desarrollo radicular y de resistencia son importantes, La intensidad del crecimiento está estrechamente ligada a las condicionantes del medio y puede en extremo, devenir nulo, en suelos de mala calidad.

El estado adulto

En este estado, el árbol alcanza la altura máxima que le autoriza la fertilidad del suelo y las características de su especie. Persigue esencialmente su crecimiento en volumen (tronco, corona, y sistema radicular) y débilmente su crecimiento en altura.

La altura de los arboles adultos los más frecuentes anunciados por la literatura, son frecuentemente reducidos a un medio tan difícil como el de la ciudad.

La fase de senescencia

El envejecimiento y luego la muerte del árbol, parecen regidos por un conjunto de componentes actuando en sinergia y conduciendo a dificultades de crecimiento para hacer llegar el agua y las sales minerales a  lo alto de la copa

Este fenómeno entraña un desecamiento de la periferia de la corona del árbol, y después de una “descente de cime “progresiva. Un cierto número de parásitos secundarios (hongos, bacterias, muérdago…) tienden a aparecer sobre el árbol debilitado y acaban con su muerte.

En este estado, el conjunto de agresiones exteriores, tales como las podas severas, los daños a las raíces, o las de modificación del medio…agravan considerablemente este proceso.

El medio urbano

En ecología, el término medio designa el conjunto de valores físicos y biológicos que gobiernan el reparto y el crecimiento de los organismos sobre un territorio dado. Por extensión, el medio urbano es la serie de componentes químicos, físicos, biológicos y antrópicos que interactúan sobre el territorio de la ciudad.

La ecología distingue el medio exógeno que preexiste antes de la instalación de los organismos y no comprende que los factores abióticos, y el medio endógeno que proviene de la modificación del precedente bajo la influencia de otros organismos. Por analogía, en la ciudad es posible distinguir el medio exógeno que preexiste donde la acción del hombre no ha modificado las condiciones iniciales (centros de pequeñas comunidades, parques urbanos, extensiones urbanas recientes sobre terrenos agrícolas…) y el medio endógeno que proviene de la modificación del precedente bajo la influencia del hombre. El medio urbano es pues, multiplicado y depende de la intensidad de la acción antrópica sobre los diferentes factores que lo componen,

El árbol vive a la vez en la atmosfera y en el suelo.

En la atmosfera, el aparato aéreo y más particularmente las hojas reaccionan a cualquier modificación de los factores ecológicos, luz, temperatura, tasa de humedad. (Higrometría), rapidez de desplazamiento del aire y carga de gases contaminantes (gaseosos o particulares…)

En el suelo las raíces y sus órganos de absorción, los pelos absorbentes, son sensibles a las variaciones de los factores, como la disposición del agua (relacionada con el aprovisionamiento y la capacidad de retención…) la composición gaseosa del aire del suelo, principalmente la tasa de oxígeno, la penetrabilidad relacionada con la textura y la compactación, los obstáculos encontrados y en fin a la disposición de elementos minerales solubles. La acción directa del hombre se traduce por ciertas agresiones como la tala y las podas, el vandalismo, los golpes de los automóviles o la supresión de algunos órganos vitales en los trabajos viarios.

Todos estos elementos son muchos factores ecológicos de origen abiótico de orden climático, atmosférico, hídrico o de origen biótico por lo que se refiere al suelo, de acción humana o de seres vivos en general.

Modos de acción

El efecto de un factor sobre el vegetal se caracteriza por un “umbral mínimo “sobre el cual todo desarrollo es imposible por un “ umbral óptimo “ que asegura el mejor desarrollo del vegetal o más allá del cual ciertos efectos negativos aparecen y el “ umbral máximo “ más allá del cual las perturbaciones sobre el metabolismo son tales que el árbol muere. La reacción de adaptabilidad de una especie al factor estudiado responde a estos umbrales.

Un factor ecológico se considera discriminante cuando una clase de factor corresponde a una especie indicadora.

Un factor ecológico se considera limitante cuando su presencia o su valor, reduce la acción de otros factores que entorpecen el crecimiento y/o el desarrollo de un organismo. Los factores ecológicos actúan en sinergia, ya que su acción de conjunto es superior a la suma de las acciones tomadas individualmente.

Interacción sobre diferentes factores

Los factores ecológicos influyentes en el comportamiento del árbol en la ciudad, corresponden ya sea a la sinergia o en compensación por el efecto “cascada”.
La sinergia multiplica el efecto de los factores por compensación los vegetales, por ejemplo, los poco adaptados a suelos calcáreos pueden desarrollarse al menos, si disponen de una buena alimentación con agua. La acción de un agente patógeno secundario que no se desarrollaría en condiciones normales, se ve favorecido por un árbol mal podado, hay entonces “un efecto cascada “.

Los factores climáticos

LUZ.-Disminuyendo la actividad fotosintética, la sombra puede suponer una reducción de los sistemas aéreos y radiculares. En algunos lugares muy sombreados, puede ser mejor o preferible no plantar. La reverberación de los rayos luminosos sobre las paredes de los inmuebles y las radiaciones reflejadas en los revestimientos del suelo, atemperan ciertos factores de la sombra. El alumbrado público puede ligeramente estimular el crecimiento, pero, en este caso, aumentar la sensibilidad del vegetal a la polución y a la llegada de fríos precoces.

TEMPERATURAS. -Las elevaciones de temperaturas observadas en las grandes aglomeraciones urbanas alargan el periodo de vegetación de los árboles y posibilitan la selección de especies más meridionales. En verano las elevaciones de temperaturas, asociadas a las fuertes reverberaciones de las fachadas y los revestimientos, pueden entrañar quemaduras de hojas y sobre los troncos. Bandas de tela de yute, enrolladlas alrededor de los troncos de los arboles más jóvenes de corteza frágil (tilos, castaños, arces…)  evitan estas quemaduras.

VIENTO. -En la ciudad, los golpes de viento adquieren con frecuencia el carácter turbulento siendo muy significativos para la localización de los daños. En el conjunto, los efectos del viento se hacen sentir sobre las poblaciones muy densas con árboles antiguos y a nivel de todos los puntos débiles de un árbol viejo con heridas en el tronco, y zonas de fragilidad relacionadas con las ataduras de los tutores o protectores, el punto de injerto, horquillas ….) Las especies de crecimiento rápido, con fama de desgajadoras deben evitarse en zonas muy expuestas ( por ejemplo chopos, acacias, sauces…)

El factor hídrico. -Exceso de agua en el suelo

El exceso de agua crea condiciones de suelo asfixiante para las raíces por falta de oxigeno. Un encharcamiento persistente principalmente en primavera compromete la actividad del árbol y por consiguiente su supervivencia.

SEQUIA.-El marchitamiento durante las horas más cálidas y la aparición de necrosis foliares marginales, transmiten las dificultades de suministro de agua. En reacción al stress hídrico, algunas especies pierden sus hojas desde el fin de julio (el castaño, por ejemplo). La repetición de tales fenómenos debilitan al árbol y pueden producir a la larga su muerte. Los efectos de una sequía climática son muy acusados en la ciudad, por la filtración de las aguas de lluvia hacia los alcantarillados, la escasa capacidad de penetración y retención del agua en los suelos urbanos, las dificultades de acceso a las capas freáticas profundas por el sistema radicular y el aumento de las necesidades de agua por el vegetal, debido a la escasa higrometría del aire y una mayor transpiración. La sequedad de los suelos urbanos es difícil de compensar. En los arboles de alineación adultos, no existe prácticamente ninguna solución al problema del riego, si no ha sido previsto con antelación. Por contra, en los parques se puede realizar la instalación de un sistema de riego automático que puede contribuir a mantener cierta humedad en el suelo asegurando así, una parte de las necesidades del árbol en agua. La instalación de estos sistemas no es siempre posible y el agua peligra de ser rara y cara. La plantación en zanja precisa necesariamente la instalación de un sistema de riego para desarrollar arboles de calidad. Atendiendo el desarrollo de su sistema radicular funcional en seguridad, las jóvenes plantaciones pueden resistir las fases críticas por riegos frecuentes durante los tres o cinco primeros años. El factor sequedad debemos tenerlo en cuenta al escoger las especies a plantar; los riegos, no reemplazan a largo plazo la adaptación de los vegetales a tales condiciones.

Factores atmosféricos. -Efectos generales

Los efectos de los distintos contaminantes atmosféricos sobre los árboles son difíciles de poner en evidencia, ya que los fenómenos son complejos y los síntomas afines. Se distinguen generalmente los contaminantes inherentes a la ciudad. (Dióxido de azufre.), oxido de nitrógeno, ozono, monóxido de carbono, partículas y aerosoles y los problemas de los escapes industriales (derivados fluorados y clorados, polvo de las fábricas de cemento.)

Según fuentes canadienses, los automóviles contribuyen a la contaminación urbana un 39 %. La combustión de las calefacciones en lugares de frio en invierno, domésticas y publicas, es asimismo una de las fuentes de mayor contaminación. La resistencia de los arboles a la contaminación varía según la naturaleza del gas emitido y el tipo de emisión. Depende igualmente del estado de desarrollo del árbol (un árbol joven es más sensible a la polución) y a las condiciones del medio (suelo, clima, nutrición.)  Es raro que la concentración individual de cada contaminante sobrepase el umbral de toxicidad. Por contra, la acumulación de contaminantes induce a la debilitación crónica de los arboles donde la resistencia varía según el medio y el estado fisiológico general.

DIOXIDO DE AZUFRE. -Emitido principalmente por las calefacciones domesticas. La concentración en SO2 es muy elevada en invierno (190 Ug/m3 contra 90 en verano…) según Drach y Target, citado por Garres.

El dióxido de azufre, penetra en las hojas por las estomas, entra en competencia con el CO2 y disminuye con este hecho a la fotosíntesis. En la ciudad, las fuertes proporciones de gas carbónico pueden reducir este riesgo.

Los síntomas son necrosis internervarias de color marrón claro o marrón rojiza, que aparecen muy rápido después de una fuerte contaminación. Estas necrosis son definitivas y el desarrollo de la hoja no continua, solo si la afección no es demasiado grave. El azufre toma frecuentemente formas iónicas en medios ácidos y participa así con el fenómeno del “smog acido “. Contribuye igualmente a los fenómenos de “lluvias acidas “. Los daños en el medio urbano son en parte limitados ya que el máximo de emisiones se producen durante el periodo de reposo vegetativo, ya que una presencia crónica a pequeña dosis (0´05 a 2´00 ppm)  puede provocar serios daños.

Óxido de nitrógeno y contaminación fotoquímica

El óxido de nitrógeno (NO) producido sobre todo por la combustión de motores de explosión, es bastante inofensivo, oxidado produce el dióxido (NO2) en la que la concentración puede alcanzar 0´01 a 0´06 ppm. En la atmosfera de las ciudades, aunque poco tóxicos en sí mismos, estos gases pueden serlo cuando entran en sinergia con el SO2.Los óxidos de nitrógeno (NO y NO2) pueden formar, en presencia de hidrocarburos, una mezcla de productos orgánicos, el PAN (Peroxyl-Acety/ Nitrte) y de ozono (03) particularmente tóxicos. Los síntomas característicos del PAN son la aparición de reflejos metálicos de color bronce o plateado en la cara inferior de las hojas. Provienen de una “plasmolysis “de las células mesófitas

El ozono forma un tejido de reacción fotoquímica e interviene en la formación del “smog acido “o lluvia acida y se traduce ya sea por lesiones sobre la cara superior de las hojas, sea por forma de manchas punctiformes o bajo forma de clorosis.

Polvos y partículas       

El árbol sirve de filtro a numerosas clases de polvos y partículas del aire urbano en tanto que la cantidad no le es nefasta. Las partículas más abundantes pueden formar verdaderas capas, dañando la absorción luminosa de las hojas o aun por corrosión, producir lesiones de la cutícula foliar. Los persistentes principalmente las coníferas son particularmente sensibles a estos efectos y deben ser excluidas en zonas de riesgo.

Factores edáficos, Diferentes tipos de suelos urbanos 

Los suelos urbanos deber ser tomados en consideración de una forma muy particular. Su preservación y la mejora de su calidad condicionan el futuro de los árboles de nuestras ciudades. En la ciudad, más que en otra parte, el suelo representa un verdadero capital sin el cual los arboles no podrían desarrollarse, ni fructificar. Pero este capital, demasiado poco conocido, es amenazado por numerosos males; sequedad, compactación, congestión, salinidad, carencias minerales…etc.…

Más del 80 % de los problemas encontrados en el arbolado viario tienen sus causas en el suelo. Las características y potencialidades de los suelos urbanos dependen de sus orígenes y en las condiciones bajo las cuales ha podido conservar sus cualidades iniciales.

Suelos “naturales “ 

Según la historia del centro de la ciudad, el suelo ha podido conservar todas las características del “medio agrícola “. Es el caso de la mayoría de jardines públicos y parques de barriadas antiguas y de ciertas explanadas y paseos instalados sobre terrenos agrícolas antiguos. Esta categoría de suelos concierne igualmente al suelo de ciudades pequeñas que no han conocido ninguna modificación significativa de su parcelario, así como de las extensiones urbanas contemporáneas (en condición de que no se haya realizado ningún desmonte abusivo). Estos suelos si no son objeto de compactación particular o de una modificación sensible del régimen de las aguas ,son potencialmente excelentes soportes.

Suelos “naturales recubiertos “  

Algunos trabajos de vialidad, de renovación de un barrio o simplemente de renovación de una plantación, hacen aparecer el suelo original sepultado bajo decenas de centímetros de suelo estabilizado o de escombros. Cuando la superficie es de calidad mediocre, estas tierras a condición de que no hayan sido compactadas, pueden explicar el buen comportamiento de los arboles existentes. Una vez eliminada la capa superficial, estos suelos constituyen un soporte de calidad.

Desmontes heterogéneos     

El término general de escombros supone situaciones diferentes que condicionan el crecimiento del árbol. La calidad de los escombros varía según su origen. Pueden provenir de productos de demolición de edificios, derribos, horizontes profundos de excavaciones en tierras agrícolas, de cascotes, de desechos industriales o de escombros diversos.

La compactación de los desmontes depende del modo que se efectúen...

Una compactación antigua realizada manualmente, deja lugar a una cierta porosidad, mientras que la fabricación de una plataforma con una compactación mecánica crea condiciones de vida difíciles para los vegetales. En todo suelo es importante conocer las cualidades físico químicas de las aportaciones de tierra, así como su capacidad de retención del agua (porosidad y drenaje)

Tierras y sustratos aportados 

La mayor parte de las plantaciones urbanas se realizan en un medio artificial con la aportación de tierra vegetal. La calidad del suelo así reconstruido depende entonces muy directamente de los cuidados que se tengan para crear un medio sano, fácilmente colonizado por las raíces de los árboles.

Principales características de los suelos urbanos. Suelos asentados o compactados.

La compactación de los suelos urbanos tiene varias causas; pisoteo, la penetración de los automóviles sobre las zonas ajardinadas, la compactación de las aceras, la vibración transmitida por las calzadas por el paso de vehículos pesados. Pero también, desde el principio, las, malas condiciones del almacenaje, del transporte y de la aportación al lugar pueden ser responsables de la compactación muy perjudicial para su calidad. Estas condicionan y provocan el debilitamiento progresivo de numerosos árboles...

Suelos secos

El ochenta por ciento de la pluviometría desaparece dentro de las redes de alcantarillado, en razón de una fuerte mineralización de la ciudad y de la compactación de los suelos en superficie. Fuera, en los parques, cerca de los ríos, los suelos urbanos no tienen un comportamiento hídrico normal. Nuestros arboles tienen una formidable aptitud de ir a buscar el agua donde se encuentra, principalmente en los jardines con pabellones, cerca de las tuberías de agua o alcantarillado o sobre el asfalto (cuando hay cierta humedad…)

Suelos pobres en materia orgánica

La recogida o barrido de las hojas constituye ciertamente un factor importante de la mala calidad de los suelos suburbanos. Esto impide toda fabricación de capa propicia al desarrollo de la cabellera radicular y proteger la superficie del suelo contra la erosión y el pisoteo. Esta ausencia de restitución de los elementos minerales contenidos en las hojas y los brotes tiernos constituyen un déficit que es necesario compensar (en condiciones normales de restitución, cerca del 80% de los elementos minerales retornan al suelo)

Suelos de alimentación mineral perturbada

El suelo debe contener la totalidad de los elementos minerales indispensables para el metabolismo del árbol. Los “elementos mayores “son el nitrógeno, el fosforo, el potasio, el calcio, el manganeso, y el azufre”.

Los “oligoelementos “reagrupan, el aluminio, el hierro, el cobre, el manganeso, el cobalto, el zinc….
En la ciudad, los análisis químicos de los suelos revelan sobre todo la heterogeneidad más que de la pobreza de la composición mineral. La alimentación mineral de los suelos urbanos puede conocer verdaderas carencias relacionadas a la pobreza del suelo en tal o cual de los excesos de elementos provocando una toxicidad en el caso de los elementos contaminantes minerales urbanos que son los metales pesados, carencias inducidas por problemas de asimilación de los elementos en el medio alcalino (blocajes debidos al calcáreo…)

La elección de las especies adaptadas al pH es la mejor respuesta a los problemas minerales. Una fertilización de fondo o la corrección de carencias, no pueden ser observadas si la planta no tiene la capacidad de movilizar las reservas que uno le aporta. Una fertilización sobre un árbol presentando síntomas de decrepitud o situado en un suelo muy compacto, no constituye en ningún caso una solución eficaz a pesar del efecto fugaz a veces registrado.

Suelos contaminados

La contaminación de los suelos proviene esencialmente de la acumulación de metales pesados, de la acción de herbicidas, y de la presencia de escapes de gas. Localmente otros contaminantes como los aceites usados, los alquitranes, los ácidos, pueden ser dañinos. Entonces los hoyos de plantación pueden captar por acumulación, una parte importante de materiales pesados que se depositan sobre las aceras. Parece sin embargo que las toxicidades son raras.

Contaminación del suelo por los metales pesados

PLOMO (Ph). En razón de una débil solubilidad el plomo es poco absorbido por los árboles, lo mismo si está presente en fuertes dosis en el suelo (hasta 1800 ppm. en los primeros diez centímetros de un suelo situado en la proximidad de una autopista).

CADMIUM (Cd).     Protegiendo la superficie de los metales, es absorbido por las raíces y rápidamente se convierte en toxico. Su presencia se manifiesta por una decoloración de las hojas y la aparición de necrosis.

ZINC, COBRE, COBALTOPresente en los suelos urbanos en dosis muy variables, pueden localmente volverse tóxicos y provocar amarilleamiento de las hojas y después su destrucción.

Contaminación por herbicidas

Los herbicidas utilizados para eliminar la vegetación no deseable que se instala en los alcorques, o a lo largo de una zanja o para eliminar la aparición de estas en los paseos o caminos estabilizados, pueden presentar problemas de fitotoxicidad; acumulación y migración de productos en el suelo, malas dosis de aplicación, malas épocas de aplicación etc…

Los rastros de permanencia de los herbicidas (simacina, atracina…) son a tener en cuenta a la hora de aportar tierra vegetal, problema de suelos agrícolas. Hay que ser vigilante asimismo sobre la procedencia de abonos orgánicos como el estiércol en los que las pajas pueden contener residuos de herbicidas agrícolas.

Los casos de fitotoxicidad provocados por la acumulación de herbicidas son cada vez más frecuentes; conviene alertar al personal de mantenimiento sobre los efectos dañinos de su uso intensivo a largo plazo.

Contaminación por escapes de gas

Durante estos últimos años, las instalaciones de las redes de distribución de gas ciudad, ha entrañado la muerte de muchos arboles, mas en la Europa del Norte (desaparición del 5 al 20 % de árboles de alineación en Holanda). El efecto del gas es indirecto, ya que el metano no es toxico por sí mismo por las raíces. Por intercambio gaseoso, entraña una reducción importante del oxígeno del suelo. La aparición de daños sobre los arboles es muy rápida sabiendo que bajo el 13 al 15 % de oxígeno, el árbol está en peligro. En caso de escapes de gas, conviene de acuerdo con los servicios especializados de reparar el escape, expulsar el aire viciado gracias a la acción de un compresor y reemplazarlo por aire cargado de oxígeno y aportarle el agua y de abono, si el árbol no ha perecido. En caso de un árbol muerto, es preferible no plantar antes de diez a doce meses después reponerlo a fin de que el suelo, después de la aireación, haya podido liberarlos gases y la toxicidad. Lo ideal sin embargo es sustituir toda la tierra.

Otros factores específicos en el medio urbano

SAL.-Tres casos hay que distinguir:

Las brisas y rociadas saladas sobre la parte aérea del árbol imponen en función de la situación geográfica (distancia, sentido de los vientos dominantes), una clase de vegetación muy particular.

La sal del deshielo de las calles en lugares de fríos intensos y/o nevadas y vías de circulación peatonales, fenómeno estacional y aleatorio, puede en inviernos duros, acabar con la vida de muchos árboles sanos. Los efectos se hacen notar, a nivel foliar por proyección, pero sobre todo a nivel radicular. El vertido de salmueras y de numerosos contaminantes en ferias y plazas de mercados, asociados a la compactación de suelos, pueden producir el marchitamiento de las plantaciones.

De otros productos aparecidos en el mercado no se han realizado las pruebas convenientes. El empleo de especies resistentes a la sal constituye una buena solución para estos problemas. Por tanto, es cuestión de escoger los vegetales en función de este criterio.

Medidas de protección

La elevación con muretes de protección o borduras, el abombamiento de los hoyos de plantación puede permitir evitar la penetración de aguas contaminadas por la sal hacia el alcorque. En ciertos países de frio como Quebec verdaderas protecciones aparecen cada año.

Medidas curativas

Para los hoyos muy bien drenados, riegos copiosos en primavera pueden permitir lexivar una gran parte de los cloruros y reducir los efectos secadores el sodio. El aporte de materia orgánica aumenta la capacidad de intercambio del suelo, puede reducir los efectos tóxicos del suelo.

Las redes y los arboles

Durante muchos años, los arboles han sido los solos habitantes del suelo y subsuelo urbanos. Sin embargo, ellos deben compartir estos espacios con otros utilizadores. En efecto, bien que invisibles las redes marcan profundamente la ciudad contemporánea y entran regularmente en conflicto con los arboles. Las principales dificultades provienen no solamente de la multidiciplidad de los intervinientes, peor sobre todo, de la ausencia de una verdadera política del subsuelo urbano. Si cada operador actúa bajo el control de un único “maestro de orquesta “. No se trata solo de dar prioridad a los arboles sobre las redes de distribución de gas, de electricidad, de alcantarillado, de agua, de señalizaciones de tráfico o de fibra óptica, sino de poner en orden una serie de valores de una verdadera gestión del subsuelo en el cual los intereses de cada uno sean respetados (creación de redes verdes.)

Tal propuesta de concertación, donde la primera etapa es una simple coordinación de los distintos servicios municipales y concesionarios, será producto de una mayor economía financiera (apertura de una sola zanja) y social (reducción de molestias).

Canalizaciones subterráneas

Los daños consecutivos de la existencia de canalizaciones subterráneas provienen de una supresión de una parte del sistema radicular cuando se procede a la apertura de zanjas situadas en las proximidades de las plantaciones de los arboles. La reacción del árbol depende de la proporción de los órganos dañados, del nivel de tus reservas y de su estado fisiológico.

Algunos trabajos realizados cerca de los troncos en periodo de vegetación, pueden producir la muerte del vegetal todo o en parte. Medidas protectoras y curativas limitan los efectos.

Redes aéreas

La caída de ramas cuando los temporales de lluvia o viento, son peligros de degradación de las redes aéreas.

También los concesionarios han tenido que establecer servitudes destinadas a proteger las redes aéreas.

Bajo pretexto de seguridad, las podas drásticas se suceden, con un total desconocimiento de los principios básicos de la poda, lo que ha producido daños frecuentemente previsibles a los arboles. Cuando el enterrado de las redes no sea posible, es necesario modificar el modo de mantener (poda en cortina, reducción de la corona…), reemplazar los arboles existentes por especies de nuevo desarrollo o aun suprimir los arboles si las contingencias exteriores son muy fuertes.

Normas o reglas de desarrollo en altura, existen igualmente en los perímetros de seguridad de los aeropuertos.

El alumbrado público y las señales de tráfico

Las hojas de los arboles no deben reducir la eficacia del arbolado urbano. Es pues importante definir las franjas a iluminar (calzadas y aceras…) con el fin de optimizar el funcionamiento de las luces en función del desarrollo de los árboles y facilitar el mantenimiento posterior. El funcionamiento de las señalizaciones de tráfico, semáforos, prohibiciones, giros etc… necesarias, conduce a veces a podas muy graves para los árboles.

Otros daños a los arboles

VANDALISMO. Los daños a los arboles ocurridos por el vandalismo precisan de intervenciones rápidas de los gestores para reponer las copas en función de los tejidos dañados. Estas medidas permiten la proliferación de microorganismos y aseguran las mejores cicatrizaciones. En algunos barrios sensibles, la puesta en marcha de programas de educación, asociadas a medidas de protección y al reemplazamiento inmediato de los arboles afectados contribuye a garantizar la perennidad de una plantación.

Plagas y choques

Las heridas en la corteza producen alteraciones en los tejidos conductores de la savia y crean puertas de entrada a los parásitos.

La reiteración de tales accidentes; sobretodo en los sujetos jóvenes, afecta considerablemente al árbol ya veces hasta su muerte. Las protecciones previstas se describen en la tercera parte del libro.

Podas inconsideradas

La aparición de la destoconadora y de las tijeras hidráulicas, la incompetencia del “savoir faire “de ciertos maestros de obra y podadores han ocasionado importantes daños a los árboles de las ciudades. Estas prácticas tienden poco a poco a desaparecer. Después de una decena de años en efecto bajo el patrocinio de la Mission du Paisage en contacto con asociaciones de gestores de las ciudades, se han realizado importantes progresos. Las consecuencias de las podas abusivas (acercamiento de las fachadas, descopes) no tienen por el momento que pesar tanto sobre el patrimonio arbóreo de la ciudad.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario