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José Elías Bonells. -Ex adjunto a la Jefatura al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla

lunes, 17 de octubre de 2016

Reflexiones sobre la planificación de nuevos espacios verdes



Los parques y jardines han evolucionado a lo largo de la historia del hombre adaptándose en cada momento al uso que eran destinados, así como al carácter y la idiosincrasia del grupo humano por el que y para el cual fueron creados.

La concentración de la población en zonas metropolitanas y el despoblamiento acusado de zonas rurales, ha creado grandes desequilibrios territoriales que han agravado los problemas medioambientales y su relación con el entorno.

En algunas zonas turísticas la población de hecho llega a triplicarse debido a la afluencia veraniega o el acusado desarrollo de las conocidas como ciudades dormitorio. Las previsiones demográficas para este siglo son de reducción de la población, sin embargo, las migraciones desde núcleos rurales a núcleos urbanos continuarán, ampliándose con la llegada de inmigrantes de otros países.

La ciudad tradicional ha sido de poblamiento denso, heterogénea en cada barrio con áreas compactas, sin embargo esta compacticidad se rompió con el desarrollo en las últimas décadas de urbanizaciones discontinuas con la ocupación extensiva del territorio y la congestión en áreas centrales, un gran aumento de la movilidad y longitud de desplazamientos, la congestión de tráfico, el aumento de consumo de energía y agua, la mayor producción de residuos, etc... y la degradación de los espacios naturales que las han albergado.

En grandes ciudades y en muchos pueblos se ha consumido más suelo en los últimos 40 años que en toda su historia anterior.

Los procesos históricos de urbanización y desarrollo han producido y están produciendo fuertes impactos ambientales en los sistemas naturales. Aunque se está actuando en materia de medio ambiente, son escasas las estrategias adoptadas de cooperación con visión de futuro.

Por otra parte no podemos olvidar, en líneas generales, unos hechos que son evidentes: la precarización generalizada del mercado de trabajo, sus dificultades de acceso, principalmente de los jóvenes, el envejecimiento de la población, el descenso de la fecundidad, la incorporación de grupos étnicos poco integrados en la vida de la ciudad, el incremento de la marginación, el amplio desarrollo de la economía de la delincuencia ligada al tráfico de drogas, las formas chapuceras de economía, ventas ambulantes, contrataciones informales y otras muchas más que son la base de gran parte de la pobreza, marginalidad y delincuencia de la actual sociedad que se manifiesta en mayor grado en las ciudades y de la que no escapan los parques y áreas verdes.

Qué duda cabe que, a esta sociedad, con problemas específicos distintos a los que a lo largo de la historia han venido produciéndose debe darles respuesta.

Hablar de una política de recuperación de espacios urbanos sin mencionar los ejes fundamentales de la política urbanística se hace difícil.

La reconstrucción y revitalización de la ciudad ha sido y es uno de los objetivos fundamentales de cualquier equipo de gobierno. Este objetivo pasa por hacer más habitables nuestros centros históricos y conseguir una mejora de la calidad de vida en los barrios y las nuevas urbanizaciones.

El protagonismo de la ordenación urbanística se concreta en la política de los Planes Especiales de análisis de detalle de cada barrio, que se materializa en la realización de proyectos urbanos.

Los proyectos de detalle deberán de satisfacer las demandas y las características propias de cada barrio, su ordenación viaria, su política de aparcamientos, la reordenación del transporte público, la política de vivienda, que son ejes que acaban conformando esta ciudad del futuro que todos deseamos.

El espacio público debe aumentar la superficie para peatones recuperando calles y espacios incontrolados o utilizados indebidamente para la circulación, aparcamiento u otros fines no peatonales.

Debe primar el uso social de estos espacios, procurando que no sean sólo zonas para "mirar", sino para "utilizar", lo que hace necesario que haya espacios de usos múltiples flexibles para cualquier manifestación, ya sea deportiva, cultural o asociativa.

En muchas ocasiones las demandas de los vecinos se orientan sobre "zonas verdes", es decir zonas de pavimentos blandos con abundante vegetación y con elementos tradicionales de mobiliario urbano, funciones que a veces no son resolubles en espacios de pequeña dimensión y centralidad, son lugares de encuentro para funciones colectivas, manifestaciones culturales, espectáculos, mítines, etc... De aquí que su piso deba ser "duro", característica fundamental de los cascos históricos, sobre todo en zonas de congestión de gente.

No creo que sea solo de una ciudad el problema de las movidas, también en las zonas verdes. Ahora, so pretexto del "ambiente nocturno", un sector juvenil noctámbulo toma por asalto las zonas verdes para sus "botellonas". Hielo, cerveza, alcohol y una animada conversación, que dura hasta la madrugada, congrega esta "movida" en los espacios en la penumbra, generalmente en climas benignos en los parques y jardines públicos durante casi todo el año. La fuerte música apaga la voz del jardín, que no pasa de ser un pretexto, un punto de encuentro. La mañana siguiente se ilumina con un paisaje desolador de bolsas de hielo, latas de refrescos, botellones de cerveza, vermouth, ginebra, whisky, multitud de vasos de plástico y cartones. Son los peores usuarios de la zona porque sólo buscan un lugar de reunión y en grupo son capaces de arrasar este equilibrio sutil entre cultura y naturaleza. El vandalismo es producto de la conducta incívica de unos pocos... que cada vez son más.

Se han querido, en los últimos años, buscar soluciones a estos problemas con intentos de actuaciones especificas cuyos resultados han sido irregulares.

Antes indicábamos que el grado de cultura de un pueblo se medía por el estado de conservación de sus jardines.

El crecimiento demográfico, la pérdida de la diversidad biológica, el dispendio energético, la carga de residuos, la contaminación urbana, el agua, la ocupación del territorio, la degradación de la naturaleza, el automóvil, enemigo número uno de la ciudad, la segregación social, etc.… han originado muchos problemas ambientales y de sostenibilidad que se convierten en temas clave a los que prestar máxima atención. Se han puesto en marcha eficaces sistemas para la mejora de la calidad del aire, las aguas potables, la gestión de los residuos, sin embargo, se acrecientan los problemas vinculados a la circulación del automóvil, el exceso de ruidos o la pérdida de hábitats naturales y de zonas verdes víctimas de la especulación o un distorsionado planeamiento.

Los responsables del urbanismo municipal estaban empeñados en construir las nuevas plazas de la ciudad bajo unas características arquitectónicas perfectamente definidas.

La mayoría de las plazas terminadas en esta época eran calificadas de "duras".

Se defendían los técnicos como que "se encuentran dentro de la línea de vanguardia más avanzada de la actualidad". Con este juicio se pretendía defender la calidad de su diseño.

Coincidían en el criterio de que "estas plazas estaban hechas para soportar el desgaste que sufren normalmente con la presencia de las personas que habitualmente acuden a ellas: niños y ancianos en especial", pero...

Que van a durar parece fuera de toda duda.

Una razón objetiva que avala esta afirmación es que son muy poco frecuentadas. El implacable sol, la falta de sitios para resguardarse, a veces la dificultad de acceso, etc... no constituyen un aliciente o invitación a permanecer en ellas. Algunos de los argumentos con que se defienden los técnicos y políticos municipales es que se han construido respetando los criterios de los ciudadanos o propios vecinos del lugar a los que posiblemente nunca se les haya consultado...

Aceptando que se integran dentro de una línea urbanística vanguardista, las losas colocadas como pavimento, la ausencia de arbolado, la carencia de fuentes, no obedece obviamente a diseños presentados por los ciudadanos o peticiones de éstos cuya participación ha sido nula.

Hemos de ser conscientes de que los procesos de degradación nos afectan a todos y en todas partes, hemos de tomar conciencia de las posibles soluciones a adoptar para generar un mejor nivel de vida, sin hipotecar los recursos para las futuras generaciones.

Debemos de comprender y hacer comprender que las ciudades como están planteadas hoy en día tienen efectos depredadores sobre el planeta y su propia subsistencia, la ocupación del territorio, el consumo del agua, de energía, la producción de residuos, el transporte, la degradación de la naturaleza, son problemas que crecen de forma alarmante.

Medio ambiente, calidad de vida, biodiversidad, sostenibilidad, pedagogía etc.… son palabras muy utilizadas hoy en día y de difícil definición si no son entendidas como procesos inteligentes de lucha contra los problemas medioambientales; no son discursos teóricos, ni dogmas, ni fórmulas mágicas, en los que nosotros los ciudadanos tenemos mucho que decir.

El ansia urbanizadora de los gestores del territorio, catalizados por los grupos de presión de la construcción y el de las entidades financieras, refleja una gran falta de sensibilidad y desconocimiento de los ecosistemas, ya sean locales, regionales o globales. Su ansia de construcción devora la naturaleza.

Las decisiones sobre medidas que afectan al medio ambiente se toman como actividades sectoriales, sin analizar los impactos que éstas producen en otras áreas.

Debemos concebir las ciudades como ecosistemas, los ecosistemas son comunidades de viviendas en los que habitan organismos vivos entre los que predomina el ser humano; ocupan un medio físico que se va transformando a resultas de una actividad interna y funciona a base de intercambios de energía, materia e información. El sistema no puede sobrepasar su capacidad de carga, ni la población máxima que pueda soportar indefinidamente el hábitat sin perjudicar la productividad del ecosistema en el que nos asentamos.

Pero la ciudad, no debemos olvidarlo, desde una perspectiva local es también fuente de riqueza, civilización y cultura, productora de bienes y cultura para las personas.

La ciudad no se constituye de espacios homogéneos, sino que dentro de ellos conviven individuos que se enfrentan a condiciones muy dispares. La ciudad se fragmenta en barrios ricos y barrios pobres aislados entre sí.
La ciudad es el lugar donde se concentran la mayor parte de los problemas medio ambientales.

PLANEAMIENTO FUTURO DE NUESTROS ESPACIOS VERDES

Serán en el planeamiento urbanístico donde se recojan las medidas dispositivas normativas y reguladoras de los sistemas de espacios libres y sus medidas de protección que deben ser objeto del desarrollo, con la redacción de un Plan Especial Verde para la ciudad, normas consensuadas con participación.

Su principal objetivo debe ser propiciar que sus proyectos sean racionales, con una concepción unitaria en la planificación, el diseño, su carácter, su ejecución y su gestión.

La planificación exige que exista una programación coincidente. Un plan sin programa no es más que una declaración de intenciones. Esto es lo que normalmente sucede.

Como objetivos principales se deben fijar:

-           Diseñar una trama verde integral intercomunicada entre sí.

-           Controlar y regular los espacios verdes privados mediante convenios.

-           Aumentar el valor del árbol en las plantaciones urbanas.

-           Adecuar las plantaciones con criterios paisajistas y estéticos considerando
          el cambio climático.

-           Cuidar los espacios urbanos más atractivos.

-           Evitar tipologías de jardines que nos exijan un gran consumo de recursos.

-           Potenciar los aspectos naturales con utilización de plantas autóctonas.

-           Reciclar los residuos vegetales para producción de compost cerrando su ciclo biológico.

-           Gran respeto y protección de los elementos patrimoniales históricos ligados a la tradición, con valor cultural o de identidad y la utilización de elementos naturales como factores de diseño en el control del confort urbano y de los microclimas de cada espacio urbano.


Debemos reflexionar antes de actuar, independientemente de las presiones de los grupos políticos, económicos, culturales, hemos de evaluar las consecuencias sobre nuestro medio ambiente en cada una de nuestras actuaciones, es innegable que nuestras maneras de actuar, crear, mantener, tendrán múltiples incidencias sobre la calidad de vida de los ciudadanos.

La diferencia entre los jardines de antes, su mantenimiento y su conservación con los de ahora existe desde hace tiempo, cada jardín es un ecosistema propio que necesita una intervención diferente, pero las presiones políticas, económicas o las condiciones climáticas nos hacen actuar de distinta forma.

Si nos adentramos en lo que ocurre en Europa, nos daremos cuenta que se hacen notar fuertes reflexiones sobre la jardinería del futuro.

En Alemania, con corrientes políticas verdes activas, existe una gran voluntad de limitar los gastos públicos, en la zona norte de Europa: Noruega, Suecia, Dinamarca, la toma de conciencia del medio ambiente se erige como religión, en la zona mediterránea con sus particularidades climatológicas conducen a los responsables a muchas reflexiones sobre cómo actuar en las zonas verdes, cómo gestionarlas.

¿Cómo abordar los problemas tan variables y aportar soluciones o informaciones que sean reproducibles en los distintos ámbitos de nuestra geografía?

Es imposible adoptar un modelo único.

Sin embargo, hay algunos factores esenciales que influencian en los costos de mantenimiento en todo el territorio y que deben ser tenidas en cuenta:

1º)       La superficie del espacio verde

Cuanto mayor sea la superficie, los costos serán más bajos.

2º)       El sistema de mantenimiento

            a)         Mantenimiento intensivo

            b)         Mantenimiento extensivo

            c)         Mantenimiento "ecológico" o de gestión diferenciada

Los jardines públicos no deben rebasar determinados costes de mantenimiento, y de no ser así, son insostenibles.

3º)       La localización

            a)         En el centro urbano

            b)         En la periferia

            c)         Parques suburbanos o forestales

4º)       El diseño debe satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

5º)     La climatología y las condiciones urbanas son muy duras para un jardín. Hay que tener presentes los criterios de sostenibilidad.

6º)     Que un jardín pertenezca a todos no significa que deba darse la demagogia de un uso discriminado.

Para abordar a efectos prácticos la implementación de planes de gestión y ampliación de la red de espacios verdes, debe actuarse a varios niveles: primero el de la investigación, otro fundamental, el de la participación y concienciación del ciudadano y finalmente, el de la asunción de estrategias concretas de intervención dentro de una programación global, para así coordinar y desarrollar planes globales que articulen premisas, objetivos y estrategias de superación de obstáculos, en forma de programas viables operativa y económicamente, abrirnos paso al concepto de malla verde que supera a los convencionales cinturones verdes y que implica a todos los espacios verdes existentes y por crear, públicos o privados de la ciudad, los ordena, los conecta y trata de manera sistemática e integradora.

La implementación de este concepto cobra la forma de rigurosos estudios de inventario y diagnóstico y la elaboración y puesta en práctica de un Plan Verde especial donde se recogen todos los instrumentos específicos, Ordenanzas, Normas y Especificaciones Técnicas, unido a extensos planes de Educación Ambiental.

Nos hace falta definir lo que podrán o deberán ser los espacios públicos verdes del futuro, que respondan a las necesidades de los ciudadanos, no sólo los que viven en la ciudad, sino los que acuden a trabajar o residen en los alrededores y los numerosos turistas que buscan igualmente sus atractivos.

¿Qué espacios verdes y dónde?

Los coeficientes de espacios verdes por habitante marcan ciertamente las grandes prioridades. Paliar insuficiencias en número y superficie no siempre es posible, muchos han sido creados donde la historia los ha situado, desarrollados donde la renovación urbana los ha posibilitado, en principio cerca de los usuarios potenciales, pero no siempre con capacidad de responder a las exigencias de éstos o a veces hasta contradictorias al uso deseado.

Pero esto no es solamente de hecho el tipo de espacios verdes que busca el usuario, si la elección no es posible, el resultado es de cierta frustración, no hace falta crear superficies que no sean frecuentadas, simplemente por el hecho de mejorar las estadísticas.

REFLEXIONES SOBRE LA JARDINERIA DEL FUTURO

-           Utilización plena y entera de la sensibilidad, el conocimiento, la cultura y la inteligencia del hombre a fin de no proseguir hacia la construcción de espacios estereotipados.

-           Voluntad de una modificación del aspecto paisajista de algunos de nuestros espacios acercándonos más a la ecología con incidencias no despreciables sobre la fauna, la flora y la interdependencia de la naturaleza con la ciudad.

-           Toma de conciencia de las dificultades económicas en las colectividades locales que ven que sus posibilidades económicas no crecen al ritmo de sus necesidades.

-           Integración de las nociones de evolución de la sociedad con un desarrollo de la civilización y el ocio, pero igualmente con la noción indispensable de asegurar un trabajo a todos los hombres.


Desde hace algunos años la jardinería municipal viene siendo confiada a empresas de servicios para su mantenimiento, los equipos de jardineros de los servicios municipales son mantenidos para ciertas tareas específicas o zonas de particular atención, las tareas se reparten entre las tareas que ejecuta el personal propio y las que realizan las empresas privadas.

Toda actuación debe poseer la información precisa, su medición, sus instrucciones bien definidas, plazos de ejecución, frecuencias, etc. precisando el Ayuntamiento para su control de personal cualificado y formado para estos menesteres que haga cumplir los pliegos de condiciones establecidos.

La gestión informatizada ha de ser un soporte técnico fundamental para el control de los trabajos de mantenimiento y el conocimiento de los trabajos ejecutados.

La gestión de los espacios verdes debe ser orientada hacia una gestión más respetuosa con el medio ambiente.

En Europa se ha pasado, en algunos casos por decisión ministerial, a la fase de "herbicidas prohibidos", los parques son mantenidos sin la aplicación del menor uso de herbicidas, funguicidas e insecticidas. Las binadoras desbrozadoras han reemplazado a los pulverizadores, consiguiendo espacios limpios que responden a los deseos de los usuarios.

La educación general del público sobre la necesidad del compostaje, junto con la campaña de valoración de los detritus y una recolección selectiva de los mismos ha dado sus frutos.

La formación clásica del jardinero tradicional no debe desaparecer.

La formación del personal en tecnologías suaves de mantenimiento de los jardines, tanto en lucha integrada, compostaje de detritus, podas de mantenimiento, etc. son indispensables.

La concienciación del ciudadano hacia estos nuevos sistemas (Mantenimiento diferenciado, xerojardinería...)

La concepción de espacios verdes con nuevas filosofías de mantenimiento ha sido fundamental.

En períodos de crisis económica, el mantenimiento de los parques parece forzosamente demasiado costoso, sin embargo, a pesar de la degradación de los medios, hace falta cuidar la imagen de los espacios verdes, motivar a las personas implicadas, especialmente en su "rol" público.

El empeño concreto para el mantenimiento de los jardines de la ciudad debe ser la más hermosa de las motivaciones.
La desmesurada ampliación de las zonas verdes sin un programa o un plan de gestión, ha creado y está creando problemas financieros para su mantenimiento y conservación, los ciudadanos quieren tener espacios verdes cerca de ellos "útiles y utilizables" como concepto de una mejor calidad de vida.

Un nuevo "saber técnico" tiene que resolver estas demandas, se trata de buscar entre el jardín tradicional clásico y el medio rural, una tercera vía de un jardín, concebido para cumplir las funciones que exige la sociedad actual, menos costoso de conservar y mantener y con ahorro importante de agua a través de sistemas integrales adecuados.

Los jardines tradicionales e históricos naturalmente deben ser conservados. Son arte y cultura que hace falta revalorizar, pertenecen a nuestra historia y a nuestro patrimonio.

Para la creación de estos nuevos espacios verdes, hace falta que entre los políticos, los ciudadanos y los servicios de gestión de las zonas verdes existan puntos de vista comunes, marcados por el cambio de conceptos y el intercambio de intereses y sensibilidades. Lógicamente cada espacio, con un nivel de mantenimiento en función de su naturaleza, de su situación y de sus funciones.

La satisfacción del público será el "aval de la gestión".

Los centros de las ciudades históricas, han estado construidos en una época donde el hombre tenía que luchar fuertemente contra los elementos naturales. La ciudad era un espacio de seguridad. En este aspecto quedaba poco espacio para la naturaleza, los cascos antiguos eran muy arquitecturizados, hasta que las ciudades rompieron sus murallas y se abrieron al campo circundante, donde aparecieron espacios verdaderamente naturales, donde la intervención humana ha sido nula o casi nula. Más cerca del ciudadano encontramos conjuntos biológicos cultivados, espacios "naturales" que han sido construidos por el hombre con muchas especies introducidas u obtenciones hortícolas, con utilización de especies "indígenas" y "naturalizadas" como sean, todos estos tipos de espacios albergan una biodiversidad vegetal y animal con interés hortícola, ecológico y pedagógico.

Es necesaria una política dinámica, que se traduzca y concrete, englobando ideas e intereses, que sirva de canalizadora de los grupos de presión a través de acciones políticas que respondan a las exigencias de los ciudadanos y al marco legal en el que nos movemos.

Nos hace falta definir lo que podrán o deberán ser los espacios verdes del mañana que respondan a las aspiraciones y necesidades de los usuarios que no sólo son los residentes, sino las personas que vienen de los pueblos cercanos e incluso turistas. Un público multiforme que a priori parece poco fácil de satisfacer.

Hablamos de "parques urbanos polivalentes", "jardines de barrio polivalentes", áreas de juego polivalentes, etc. pero cada una de estas tipologías exige una superficie adecuada para que responda a las exigencias físicas y morales de los usuarios.

La satisfacción de las necesidades, siendo las deseadas, siempre tendrá como ambición que esté próxima al domicilio.

La calidad de los jardines es también la de su entorno, su participación activa en el paisaje urbano, igualmente su animación es decir los acontecimientos de los cuales ellos son la base.

Los espacios verdes deberán estar bien distribuidos, en número suficiente, donde su superficie permita la polivalencia, es decir todas las funciones que se atribuyen a estos tipos de equipamientos públicos con un ambiente y una animación que responda a los deseos de los usuarios.

Los ciudadanos prefieren espacios simples, privilegiando el contacto con la naturaleza en vez de espacios más decorativos. Es evidente que ésta no es la política que se aplica actualmente en todas las ciudades.

En el plan económico, las superficies pequeñas son más costosas por su estructura más compleja y sofisticada, el usuario se encuentra más violento, pero debe comprender que las renovaciones son caras, sobre todo si deben ser sin cesar renovadas.

No debemos olvidar buscar en las concepciones futuras un equilibrio entre la funcionalidad y la atmósfera del jardín, definiendo ésta como un trozo de naturaleza a transportar en la ciudad. Construir jardines con alma...

Los espacios verdes situados en los límites de la ciudad han de jugar un papel importante para atender el ocio cotidiano.

PARQUES PERIURBANOS Y METROPOLITANOS

El actual fenómeno urbano lleva aparejado un monstruo devorador de suelos generador de una auténtica tensión entre el campo y la ciudad, motivada por la competición de este suelo.

Construir parques en los centros de las ciudades es hoy en día una falacia, a no ser que se aprovechen zonas industriales, militares o de infraestructuras obsoletas.
La configuración de los parques periurbanos, figura intermedia entre las áreas verdes urbanas y el medio natural que rodea la ciudad, ya sean terrenos forestales o agrícolas, son valores ecológicos dignos de preservar y proteger.

Dado que el tiempo de ocio ha aumentado de forma generalizada y de que los ciudadanos han ido adquiriendo una mayor conciencia del valor y la importancia de estos espacios en las proximidades de las ciudades, estimo que serán éstos los espacios esenciales para cubrir las necesidades lúdico-recreativas y de contacto con la naturaleza que no pueden satisfacer las zonas verdes urbanas tradicionales.

Estas zonas deberán ser el primer escalón en la educación medioambiental, dada su elevada potencialidad científica y educativa para la comprensión y respeto de las relaciones con el medio rural y natural, a la que la conocida como "out door education" concede una atención específica en el uso de estos espacios.

La gestión de estos espacios va más allá que la del simple mantenimiento, su gestión implica: planificación, organización, control y dirección, y gestión diferenciada de mantenimiento en función de cada zona.

Estos parques periurbanos o metropolitanos, así como las áreas lúdico-recreativas deberán ser equipadas y a la vez gestionadas de forma integral.

Será necesario establecer:

a)         Un programa de actividades, y en base al mismo, programar su diseño y posterior funcionamiento y conservación.

b)         Será necesario integrar a los diferentes colectivos de usuarios para potenciar el uso del mismo. Si es posible, crear un centro de actividades y escuelas de educación ambiental.

c)         La gestión de las actividades no implica que éstas deban ser regladas, lo que se debe pretender es su potenciación, lo que aumentará las posibilidades de ocio.

d)         La gestión integral debe pretender coordinar las diferentes actividades y las necesidades de mantenimiento que impliquen las mismas para que el espacio no se degrade.


Esto no se consigue cuando son varios los departamentos que se encargan de la gestión. Cada uno buscando sus fines y que en ningún momento intentan unificarse.

Las actividades que se pueden integrar en parques y zonas verdes de estas características son múltiples, sólo enumeraré algunas más comunes:

Instalaciones pre deportivas, campos de fútbol, pistas polideportivas, de patinaje, de monopatín, mesas de tenis, circuitos biosaludables, circuitos en bicicleta, bicicross, Sendas peatonales, huertos de ocio, huertas familiares, huertas escolares, centros de interpretación de la naturaleza... Siendo de gran interés que las actividades sean organizadas e impulsadas desde los diferentes colectivos de usuarios.

En lo referente a la educación ambiental es importante preverla desde el diseño. Planificando las zonas específicas y sus objetivos, que pueden ser:

a)         Dar a conocer y valorar:

            +          La flora y fauna de la zona

            +          Las características fundamentales del suelo, sustratos rocosos.

            +          Su importancia en la calidad de vida y en el medio ambiente urbano del patrimonio verde de las ciudades.

            +          La biodiversidad de la tierra representada por especies de los distintos continentes.

            +          Las relaciones existentes entre suelo, clima, agua, vegetación y fauna.

            +          La influencia de la actividad humana en la naturaleza y en el patrimonio verde urbano, así como los problemas derivados de la misma.

            +          Potenciar el fomento de actitudes conservacionistas y respetuosas con el medio y las zonas verdes


La reproducción de elementos de la naturaleza o microclimas próximos al lugar donde está emplazado el parque, como bosques de ribera o galería, dehesas, vegetación autóctona o jardín geológico, ofreciendo muestras de los tipos de rocas más características de la zona, puede ser otra de las apuestas.

A la vez estudiar la posibilidad de diseñar jardines temáticos que pongan de relieve el valor de algunas especies botánicas y de su biodiversidad, como pueden ser un arboretum de especies de árboles de todo el mundo, jardín de plantas medicinales y/o aromáticas, jardín botánico, jardín de aromas y jardines de colores utilizando la gama de coloridos que nos brinda el mundo vegetal o, por contra, el jardín siempre verde, jardín de cactáceas o palmáceas, sin olvidarse de cuidar la fauna existente.


EL JUEGO

Si contemplamos la historia de la humanidad y las diferentes culturas, comprobamos que los niños siempre han jugado.

Cuando la sociedad era fundamentalmente rural, el niño/a tenía cerca la naturaleza, donde encontraba elementos que posibilitaban sus juegos (con ramas, palos fabricaba juguetes, armas, casitas, barcos, etc..).

Hoy en día en las ciudades masificadas, la nueva estructura y dimensiones de las viviendas, la invasión de las calles por los automóviles, ha creado la necesidad de equipar zonas donde los niños/as puedan evadirse, los parques de juegos como una opción donde poder jugar.

Sin embargo, hay que considerar el juego no sólo como una actividad lúdica o recreativa, sino como una faceta que permite el aprendizaje de muchas facetas de la vida.

El juego debe ser considerado como una actividad seria y como tal debe ser planificada y gestionada.

La Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar (Internacional Association for the Child's Right to Play) redactó en 1977 en Malta la "Declaración del Derecho del Niño a Jugar" que se preparó con motivo del Año Internacional del Niño y se revisó en Viena en 1982 y que es la siguiente:

Los niños son la base del mundo del futuro. Los niños han jugado siempre a través de la historia y todas las culturas.

El juego, junto con las necesidades básicas de nutrición, salud, protección y educación, es esencial para desarrollar el potencial de todos los niños.

El juego es instintivo, voluntario y espontáneo. Es natural y exploratorio.

El juego es comunicación y expresión, combinación de pensamiento y acción: brinda satisfacción y sentimiento de logro.

El juego está relacionado con todos los aspectos de la vida.

El juego contribuye al desarrollo físico y mental, emocional y social del niño.

El juego es un medio de aprender a vivir, no un mero pasatiempo.

El diseño de un área de juegos, con un medio ambiente de calidad, es algo más que colocar juegos infantiles. Un buen diseño debe proporcionar a los niños entre otras las siguientes oportunidades de desarrollo.

a)         Para el desarrollo de sus habilidades motrices

b)         Para toma de decisiones

c)         Para aprender

d)         Para jugar con la fantasía

e)         Para el desarrollo social

f)          Para divertirse


Se debe dar al juego de los niños la importancia que tiene en su desarrollo, no se deben escatimar esfuerzos en su acondicionamiento y creación, bien diseñados, bien equipados, bien gestionados y sobre todo seguros.

LA PROGRAMACION DE LOS ESPACIOS VERDES PUBLICOS

Soy un convencido de que los trabajos en la ciudad referidos a sus zonas verdes, distribución de las mismas, plantación y restituciones de arboledas urbanas, así como la ubicación de mobiliario urbano para mejorar el medio y la calidad de vida de los ciudadanos debe ser planificado de antemano.

Abandonar la planificación es poner de manifiesto la incapacidad de gestionar, es ir dando aldabonazos de un lugar a otro, una huída hacia adelante, una patada a seguir como diríamos deportivamente.

"Planificar es realizar aquella práctica profesional que busca específicamente conectar las formas de conocimiento con las formas de acción en el dominio público", definición de Friedman.

Hacer partícipe a la población en todo proceso planificador intentando involucrar a todos los afectados en el proceso, será un aprendizaje social.

La toma de decisiones anticipadas tiene el peligro de no responder a las expectativas de un mundo cambiante en la dinámica del tiempo o una exigencia de participación por los interesados.

Debemos aprender a planificar desde abajo hacia arriba, no desde arriba hacia abajo.

En los esquemas debe existir una jerarquización de objetivos.

"Las decisiones primero, después la acción, éste será un modelo básico"

Proponer un plan significa que se está realizando una planificación.

Una estructura política encarga a los técnicos, con criterios objetivos más o menos definidos la redacción de un Programa, el equipo técnico estudia una serie de alternativas, sobre las que el poder político tomará decisiones.

Esta es una planificación de diseño que no corresponde a las expectativas de una población beneficiaria, porque sencillamente no está implicada.

La planificación debe ser participada partiendo de las propuestas de los ciudadanos, cuando existen, elaborando a partir de éstas las decisiones políticas.

El equipo técnico debe planificar un documento que sirva como punto de partida del proceso, para que se contraste con los objetivos y criterios determinados, participando en corregir errores y conseguir que sea consensuado o asumido por todos los actores.

El conocimiento de los auténticos protagonistas, los ciudadanos, sus formas de vida, sus sistemas de valores, sus problemas, sus actividades, su potencialidad y su percepción del entorno, debe permitir descubrir un posible plan de acción que deberán asumir el resto de los ciudadanos.

En manos de estos actores descansa la eficacia, sin embargo, siguen proyectándose desde arriba con criterios de "lo que hay que hacer aquí es" con lo que se puede comprobar día a día su estrepitoso fracaso en la mayoría de las actuaciones.

Sólo entendiendo que es condición indispensable contar desde el principio con la población afectada, con esta relación y el trabajo coordinado estaremos en condiciones de atender las peticiones de los ciudadanos afectados, desempeñando cada uno su función facilitará la consecución de los resultados deseados.

Un plan de trabajo puede ser:

Fase 1.-            Análisis y diagnóstico de la situación actual. Criterios y objetivos. (El análisis es una postura no una técnica).

Fase 2.-            Diseño. Generación de propuestas.

Fase 3.-            Evaluación de resultados. Selección de propuestas. Discusión.

Fase 4.-            Redacción del proyecto.

Fase 5.-            Aprobación del proyecto.


Directrices básicas de actuación que deben ser tenidas en cuenta:

- Equidad                     en el trato de los ciudadanos.

- Análisis                      de la situación de partida.

- Integración               en las obras y proyectos de interés general.

- Selección                   de inversiones, productivas y eficaces.

- Contar                       con la participación ciudadana y fijar cauces de la misma.

- Prever                       reajustes dentro de la planificación.

- Estudiar                     la viabilidad financiera y el mantenimiento de las inversiones.

- Informar                   a los diferentes Distritos de las posibles actuaciones a corto y largo plazo, la priorización de las inversiones, evitando dobles inversiones o presupuestos insuficientes.

- Unificar                     criterios de trabajo entre las distintas Delegaciones o Áreas con transparencia en las decisiones y actuaciones.

- Intervenir                  con repercusiones en el medio ambiente con la creación de nuevos servicios ligados a las nuevas competencias.

- Incentivar                  la planificación a largo plazo como elemento fundamental en actuaciones medioambientales.

- Justificar                   y argumentar las actuaciones prioritarias.

- Conseguir                  equipamientos sociales y culturales según las necesidades peculiares de cada zona a actuar.

- Completar                 con carácter prioritario dotaciones, acondicionándolas o rehabilitándolas.

- Realizar                     convenios de explotación o conservación de las obras ejecutadas.

- Fijar                           criterios básicos definidos de los equipamientos y zonas verdes con especial atención a la mejora medioambiental, así como al ahorro o reconversión energética.

- Primar                       las inversiones que puedan ser incorporadas a Programas europeos.

- Cuidar                       las zonas de elevado interés ecológico y paisajístico o de marcado interés histórico.

- Evitar            la desaparición de zonas arboladas, que acontecen por la presión urbanística y de infraestructuras de la ciudad.

- Definir                       la participación social en las actuaciones a realizar, en las inversiones y en las formas de llevarlas a cabo.

- Consensuar   criterios y objetivos que se puedan aplicar en todos los distritos, con distribución homogéneas claramente medibles.

- Asesorar                    a los distritos en la elaboración de propuestas que puedan ser consideradas.


El presupuesto general debe contemplar generosamente las partidas dedicadas a la construcción, mantenimiento y conservación de parques y jardines, espacios urbanos y mobiliario urbano para poder llevar a cabo dentro de la planificación general actuaciones en todo el entramado urbano.

El ocultismo y el secretismo no son buenos aliados de la gestión de sociedades democráticas, por el contrario, la información y la transparencia deben guiar la actividad pública, más donde se mueven muchos y poderosos intereses que tan relacionados están con los casos de corrupción.

DATOS LOCALES

Sevilla, situada en la vertiente atlántica pero mediterránea en su carácter, ha sido Puerta de las Américas y destino del comercio y la cultura del Mare Nostrum durante dos milenios. Combinando influencias de Oriente y Occidente, África y América. Sevilla ha decantado un estilo propio donde la ciudad, sus jardines, sus habitantes y su modo de ser se interpelan mutuamente.

Sevilla tiene una población de 716.937 habitantes, sin contar su área metropolitana de influencia que la situaría a 1.200.000, ha constituido un lugar de inmigración desde los años 60.

La ciudad tiene una extensión de 142,44 Km2, con una densidad de población de 5.003,3 habitantes m2.

Los ciudadanos gozan de 8,60 m2 de zona verde distribuida de la siguiente forma:

TOTAL, m2 de zona verde incluido el parque periurbano de la Corchuela 8.255.104 m2
TOTAL, m2 de zona verde pública sin incluir el parque periurbano de la Corchuela 7.435.104 m2

TOTAL m2 de zona verde por hab. incluyendo la Corchuela   11,15 m2
TOTAL m2 de zona verde por hab. sin incluir el parque periurbano de la Corchuela   10,37 m2


m2
Verde forestal urbano
4.696.230
Jardines históricos
            550.968
Parques urbanos
            1.713.800
Jardines de distritos
            394.664
Arcenes, islotes y glorietas
            571.541
Plazas ajardinadas
            76.780
Plazas arboladas
            251.121
TOTAL M2
            8.255.104
Estas estadísticas son del 2004.-Hoy las zonas verdes se han incrementado enormemente. No se considera el arbolado viario.

El crecimiento de la población ha supuesto que la demanda de algunos servicios municipales se haya incrementado de forma importante, los transportes urbanos, la recogida de residuos, el suministro de agua, el tráfico de automóviles, la limpieza, el equipamiento urbano, así como la atención a los espacios verdes.

Sevilla como capital política y administrativa de Andalucía, como lugar donde se producen servicios económicos y financieros, servicios profesionales liberales, servicios de empresas de organización, distribución, publicidad y mantenimiento, tiene que cuidar su forma, su aspecto, su manera de mostrarse.
 Si además añadimos que por su historia y sus monumentos es un centro turístico de primera importancia, tiene que asumir que ofrecer una gran calidad de vida a sus ciudadanos, donde los servicios públicos funcionen correctamente, donde el tráfico está ordenado, no contamine, donde el nivel de ruido sea aceptable, donde la limpieza llame la atención, con los monumentos debidamente restaurados y permanentemente visitables, con una vida cultural rica y variada, y en lo que concierne al verde urbano, una ciudad donde los parques y espacios públicos ofrezcan un aspecto cuidado, donde existan amplios lugares de esparcimiento, donde haya multitud de instalaciones deportivas, las razones son poderosas.

La idea es crear una ciudad que pueda aspirar a vivir su capacidad para atraer y proclamar que pocas ciudades ofrecen una calidad de vida comparable.

Sevilla aspira a ser la ciudad más verde del Sur de Europa, su propósito es rescatar la antigua maestría de la sombra y llenar la ciudad de vegetación. Esto forma parte de un plan de reforestación masivo en los entornos de la ciudad, eliminando las escombreras y respetando los pocos espacios naturales que aún quedan con el objetivo de crear una malla verde continua que favorezca la biodiversidad, introduciendo la naturaleza en los medios urbanos más castigados, a través de pasillos verdes (avenidas y calles arboladas) enlazados con un cinturón verde perimetral que conecte todas las zonas ajardinadas de la ciudad (los grandes parques y jardines de barrio, plazas y pequeños espacios interiores) constituyendo una verdadera malla verde que compense la mineralización de la ciudad y la corrección de los impactos ambientales creados por la construcción de rondas y autovías, así como el tratamiento vegetal de los taludes, medianas y rotondas en los accesos a la ciudad, es una política a seguir.

Su clima es mediterráneo, común al de las islas y tierras que bordean este mar, con inviernos lluviosos y veranos secos dominados por los días cálidos con cielos despejados de radiación intensa, con una condición común: el sol. Sin él nuestra imagen de ciudad se desvanecería. El sol es un aliado fiel, aunque a veces resulte pesada compañía. Las precipitaciones medias anuales se sitúan en 560 mm., un 80% de las cuales se concentran en los meses de otoño-invierno (octubre-marzo), después de estos meses poca o ninguna precipitación para el resto del año. El agua, por tanto, es un recurso natural que debemos tener controlado. El control de los recursos hídricos es esencial. El agua para el riego de los jardines y zonas verdes procede de capas freáticas que, captadas y almacenadas en grandes estanques, son distribuidas a todos los parques y jardines importantes de la ciudad en redes propias de agua no potable, riegos localizados por goteo y por goteros enterrados en zonas donde el vandalismo puede ocasionar desperfectos. Si bien existen cuatro grandes depuradoras de aguas residuales en la ciudad, éstas no son utilizadas todavía para el riego, al carecer de las necesarias conducciones y red de distribución, así como los problemas específicos de su uso en lugares públicos.

Para las reforestaciones se utilizan plantas autóctonas de fácil mantenimiento posterior y con criterios de biodiversidad tanto en los elementos vegetales como en la consideración de la fauna que puedan albergar estas nuevas plantaciones.

En la adecuación medio ambiental de la ciudad se deben llevar a cabo proyectos consistentes en reforestaciones, proyectos de voluntariado juvenil, instalaciones de riegos localizados con extracción de aguas de las capas freáticas, concienciación ciudadana, etc...

El arbolado y los jardines sufren con la sequía estival una crisis dependiente de la disponibili­dad de agua, pérdida de hojas, menor desarrollo e incluso pérdidas de vegetales ante un largo periodo de sequía.

La tipología de nuestros jardines está limitada a nuestros recursos en temperatura, luz y humedad, tres factores importantes del ciclo vegetal aún cuando nos movemos próximos al mundo de lo autóctono, utilizamos dentro del diverso y amplio abanico edáfico y climatológico especies mediterráneas y subtropicales de marcado carácter xerofítico, poco exigentes en agua.

EL DESARROLLO SOSTENIBLE


¿Qué significa el desarrollo sostenible para las ciudades? En términos de ecología urbana la sostenibilidad tiene un componente de responsabilidad en los procesos que se inician con el ciclo productivo, garantizando ciclos cerrados de los elementos. La ciudad debe de dejar de funcionar como fuente de contaminación y perturbación para transformarse en productora de desechos controlados. Los materiales eliminados deben ser pocos y su eliminación, si existe, debe tener los mismos caracteres a la manufacturación de otro producto: composición, etiquetado, distribución, almacenaje e intercambio comercial. Su desarrollo e implantación implica transformaciones profundas en la ciudad, el comportamiento de sus ciudadanos y el cambio de sus elementos, instalaciones y servicios.

Esta es la esencia de las ciudades que como ecosistemas urbanos están vivos y son reescritos por cada generación a medida que ésta adapta nuevas formas de vida.

Si a partir del concepto de medio ambiente urbano entendemos la consecución de ciudades más saludables, más habitables y mejor dotadas debemos advertir que sólo estamos en un nuevo concepto para expresar el empeño y el objetivo final de la historia del urbanismo moderno, cuyo fin es  a través de una adecuada ordenación de la ciudad y su crecimiento conseguir mejores condiciones de habitabilidad a los ciudadanos y de mejores condiciones ambientales a nuestras ciudades teniendo en cuenta la amenaza del cambio climático.

El interés público, los derechos de propiedad del suelo, la capacidad expropiatoria justificada por el interés público y la disposición de leyes expropiatorias potentes, aparte de la audacia de los que las tenían que utilizar, fueron los que pudieron desarrollar políticas urbanísticas más eficaces en la construcción de ciudades más saludables y mejor dotadas, donde se pueden establecer relaciones eficientes entre el funcionamiento de la ciudad y el consumo de recursos, con la idea de ciudad sostenible.

Los compromisos para alcanzar significativas mejoras nacen de acciones concertadas a escala local en base a programas e instrumentos de las Agenda 21, pero muchas actuaciones quedan paralizadas en un quiero y no puedo.

La ciudad es el lugar donde se concentran la mayor parte de los problemas medio ambientales.

La sostenibilidad de nuestras ciudades depende en primer lugar de nuestra propia acción, una acción solvente que debe ser dotada de recursos, de recursos económicos y sobre todo, de autoridad moral y legal para poder llevarla a cabo.

Cierto que con los mismos recursos públicos pueden llevarse a cabo políticas muy diversas.

La construcción de una ciudad sostenible tiene que ser promovida de abajo hasta arriba y no al revés, que todo lo que pueda hacerse a proximidad de los ciudadanos no haga más lejos en la elaboración e identificación de los verdaderos problemas que les preocupan- hace falta una nueva forma de gobernar las colectividades locales con un acercamiento participativo, transparente y racional, eficiente ante los problemas.

Para conseguir los objetivos hacen falta competencias, recursos y voluntad política de afrontarlos.

Sólo con una programación consensuada con participación ciudadana a corto y largo plazo con criterios medio ambientales sostenibles en el diseño, construcción, conservación y mantenimiento de nuestros espacios verdes públicos, podremos asumir nuestra responsabilidad de proporcionar una mejor calidad de vida a nuestros ciudadanos de hoy y un futuro esperanzador para los del mañana.

                                                            José Elías Bonells

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