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José Elías Bonells. -Ex adjunto a la Jefatura al Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla

lunes, 19 de septiembre de 2016

ALAMEDA DE HÉRCULES





Hasta el siglo XVI era una zona pantanosa insalubre  cubierta de polvo en verano e inundada en invierno. Antiguamente, el río Guadalquivir se ramificaba en dos brazos, el primero conocido como la Laguna de Feria y el segundo denominado Compás de la Mancebía, cubierto de aguas estancadas y muy pestilentes desde 1513 a 1523 se llevaron a cabo obras de limpieza y adecentamiento del lugar hasta entonces degradado e insalubre. Para intentar paliar esta situación, el entonces asistente Francisco Zapata de Cisneros, conde de Barajas, inicio las obras de la Alameda en el año 1574, rellenando la laguna con cascotes (procedentes de derribos) a razón de dos mil cargas semanales, hasta el año 1578.

Además de plantar álamos, naranjos y cipreses, se contrató al arquitecto Juan de Oviedo para embellecer la plaza transportando desde la calle Mármoles dos columnas pertenecientes a un templo romano. Gigantescas columnas se colocaron sobre dos pedestales y, encima de éstas, se pusieron las estatuas de Hércules, fundador de Sevilla, y Julio César, que la amuralló. La figura de Hércules, que lleva el rostro de Carlos I, costó 56.250 maravedíes, y la de Julio César, 60.000 encargadas a Diego de Pesquera y están colocadas sobre capiteles de mármol blanco y estilo Corintio. En el extremo norte, otras dos columnas sostienen las estatuas de Carlos I y Felipe II (su hijo).

La reforma de la Alameda consistió en la ordenación de un espacio libre sin lazo alguno con el pasado, por lo cual constituía el ideal constructivo de los trazados arquitectónicos renacentistas.

El decorado especifico de una jardinería culta y amable.

La historia nos dice que en 1574 el asistente de Sevilla, Francisco Zapata y Cisneros, conde de Barajas mando se plantaran álamos,naranjos y cipreses, en otra cita se detalla la plantación de álamos blancos, álamos negros, cipreses, naranjos y paraísos para formar un gran paseo con más de 1.700 árboles...

A lo largo del paseo arbolado se instalaron bancos y tres fuentes con esculturas mitológicas (desaparecidas), una de las cuales –realizada por Diego de Pesquera– estaba presidida por el dios Baco y otra –obra de Bautista Vázquez– por Neptuno y las Ninfas, probablemente fundidas en bronce por Bartolomé Morel. De la tercera, nada se sabe.

Un eje axial norte-sur ordenaba todos los elementos importantes del espacio.

Se había creado el primer gran jardín público de la ciudad, anticipándose en su diseño –pues no era un simple paseo arbolado– a lo que ocurría siglos más tarde. La denominada Laguna de la Feria (por el nombre que recibía el barrio próximo) o Laguna de la Cañavería (por las cañas y plantas palustres que existían en las cercanías), pasó a denominarse Alameda (por loa álamos que se habían plantado)...

Es la más antigua alameda plantada, y por ello jardín, y abierta a todo el mundo, y por ello pública, que se conserva en Europa en la actualidad es la Alameda de Hércules de Sevilla (1574).

El jardín público más antiguo de la ciudad fue proyectado como un paseo renacentista, como un espacio geométrico, regular, en el que las alineaciones de los árboles creaban un espacio central alargado que permitía el paseo y la estancia a lo largo de toda la zona. La existencia de los paseos laterales bordeados por hileras de árboles tal como se plantaban en Aranjuez

La Alameda se convirtió pronto en lugar de encuentro y esparcimiento para los sevillanos, en centro social de la vida de la ciudad, donde concurrían comerciantes y nobles. Una zona de paseo elegante para la buena sociedad, que sustituyó al Arenal en las preferencias de esparcimiento de los sevillanos del siglo XVI.

Fue en el año 1575 siendo asistente de la ciudad el Señor Conde de Basadas cuando se trajo por primera vez agua de la Fuente del Arzobispo.

En el año 1581 con el terremoto se arrancaron muchos árboles y otros se troncharon por la mitad.
Durante esta época las reposiciones y plantaciones de árboles continuaron: 250 en 1595, 234 en 1661 y 136 en 1691.

, En 1765 el asistente Ramón Larumbe tuvo que realizar una profunda reforma de la Alameda y construir casi en su totalidad una nueva cañería desde la Fuente del Arzobispo que aportara el caudal suficiente para alimentar las fuentes de la Alameda y otras que se encontraban en el interior de la ciudad. Hasta la Edad Moderna las fuentes públicas han sido consideradas más que en razón de su utilidad y en el Renacimiento la fuente se convirtió en un elemento de gran valor decorativo.

La Alameda llego a contener hasta seis fuentes construidas por el Asistente Larumbe en las reformas de 1973, todas de cuatro caños, dos de piedra de Morón y otra de jaspe y las tres últimas de piedra de Estepa.

Se realizaron nuevas plantaciones, con más de 1.000 árboles, se colocaron nuevos bancos y se instalaron tres nuevas fuentes (reconstruyéndose las tres anteriores que se encontraban prácticamente destruidas)

Al mismo tiempo Ramón Larumbe mandó levantar en el extremo de la Alameda opuesto al que presentaba las columnas romanas, dos columnas coronadas por leones con los escudos de España y Sevilla, obra realizada por el escultor Cayetano de Acosta en 1764. Posteriormente, en los pedestales se realizaron dos inscripciones –hoy casi destruidas y prácticamente ilegibles.

En el siglo XVIII la Alameda, con paseos escoltados por árboles y fuentes que proporcionan agua de gran calidad, era una zona elegante, muy concurrida por carrozas y personas que pasean a pie, en la que se celebran fiestas locales como la velada de San Juan y San Pedro. Las plantaciones se realizaron con una disposición geométrica, aunque al desarrollarse los árboles en alzado surge de nuevo la naturaleza en su estado primario, un paseo vegetal repleto de posibilidades para el goce y placer de los sentidos.

Fue posible un espacio integrando la naturaleza, el arte escultórico y arquitectónico  lo que concito el marco y el teatro mundano que allí se daba cita.

La Alameda llega al siglo XIX como un concurrido paseo poblado por aguadores que ganan su sustento vendiendo agua a los concurrentes, caballeros provistos de capa, señoras con matilla y abanico, sin que falten los sacerdotes en sotana y los militares de uniforme.

Aunque el asistente Arjona realiza algunas obras de conservación y ajardinamiento, durante el primer tercio del XIX la Alameda sufre un profundo proceso de degradación.

Y a partir de 1871 se crean los primeros cafés cantantes, en los que por primera vez se baila y canta flamenco.

En 1874 las fuentes  que la ornamentaban fueron abandonadas; parte de la ciudad quedó privada de agua.

Las clases acomodadas abandonaran la zona para concentrarse en el Salón Cristina construido en 1830 por el Asistente Arjona; en la Alameda permaneció la población más humilde.

En 1830 el jardín más antiguo de la ciudad se empezó a denominar Alameda Vieja, hasta que en 1845 adoptó su nombre actual: Alameda de Hércules.

En el último tercio del siglo XIX la Alameda recupera parte de su antigua vitalidad y esplendor: se instalan varios kioscos de agua que a finales del siglo expenden refrescos y bebidas alcohólicas..

En 1876 las bases de las columnas fueron rodeadas por verjas metálicas.

En 1885 se instaló junto a las columnas de los leones una fuente de mármol (popularmente conocida como Pila del Pato) procedente de la Plaza de San Francisco. Posteriormente se trasladaría a la plaza de San Sebastián,frente a la actual Estación de Autobuses del Prado y después a la Plaza de San Leandro, donde se encuentra en la actualidad.

La Alameda del siglo XX

Durante las tres primeras décadas del siglo XX, la Alameda vuelve a convertirse en una de las zonas más animadas y concurridas de la ciudad, con quioscos de bebidas provistos de marquesinas, toldos y amplios veladores coronados por cables con bombillas de colores, en muchos de los cuales había gramófonos que reproducían cante flamenco y canción española. La Alameda se constituye en la zona más popular y concurrida de la ciudad, en la que se proyectan al aire libre las primeras películas mudas, las murgas amenizan el ambiente y el flamenco adquiere protagonismo en los cafés-cantantes, donde se formaron artistas de la talla de Manolo Caracol.

Pero tras la guerra civil, en los años cuarenta y cincuenta se produce una profunda degradación de la Alameda, tanto del espacio urbano como del ambiente popular que la envolvía.

Los café-cantantes que aparecieron en el último tercio del siglo anterior, desaparecen en los años veinte del siglo XX, excepto las Siete Puertas y Casa Morillo que mantuvieron su actividad hasta los años sesenta. En esta época el cante jondo es marginado y queda recluido en los cuartos y reservados de los bares en los que los señoritos organizaban fiestas privadas hasta el amanecer.

El ambiente en la Alameda se torna marginal; la prostitución se extiende por sus calles. Es un ambiente singular en el que coexisten los reservados en los bares, que son escuelas de flamenco para los nuevos cantaores, con las casas de prostitución, hasta 35 llegaron a contarse.

Bares de alterne, viejas casas con prostitutas de avanzada edad y nuevos locales con mujeres jóvenes que ejercen la prostitución, se extienden por sus calles hasta finales del siglo XX.

Proxenetas, gente corriente, jóvenes de movimientos alternativos, artistas, cantaores, músicos de rock, niños jugando en el albero, vecinos hartos de un ambiente así, vecinos que no cambian su barrio por na… Asfixiada por el tráfico urbano y por los vehículos aparcados en todos sus rincones. Pero la Alameda sigue llena de vida, de gente normal y de gente marginal.

Como había ocurrido numerosas veces a lo largo de su historia, la Alameda quedó anegada en 1961 cuando se produce la última gran inundación en Sevilla como consecuencia del desbordamiento del Tamarguillo.

En 1978 comenzaron a realizarse en la Alameda las obras del metro previsto para la ciudad. Aquellas obras quedaron sepultadas al paralizarse en 1983 el proyecto presentado en los años setenta.

Durante el periodo 1978-2002, la Alameda acogió un mercadillo ambulante que animaba las mañanas de domingo. Aquellas mañanas festivas, cientos de personas recorrían el bulevar para comprar o contemplar objetos y cuadros antiguos, y en los últimos tiempos, programas de informática que los más jóvenes necesitaban para introducirse en el nuevo mundo virtual.

A final de siglo, la Alameda se presenta como un gran paseo central de albero que, con parterres laterales con vegetación a lo largo del mismo, aparece escoltado por grandes árboles, álamos negros, .Ulmus campestris en las zonas periféricas y álamos blancos.-Populus alba.- en el espacio central. Se colocaron los primeros juegos infantiles en la Alameda. Los dos estanques construidos en sus extremos durante la reforma realizada en los años treinta desaparecieron.convertidos en parterres con plantas de flor,después también estos desaparecieron.

Unas alineaciones de plátanos.-Platanus x hibrida en ambas cabeceras, en el paseo central los álamos blancos.-Populus alba y en los laterales álamos negros en fase de decrepitud y alguna acacia negra.-Gleditsia triacanthus y almez.-Celtis australis aislados.

La última remodelación comenzó en 2005 y terminó a finales de 2008.

La remodelación urbanística realizada ha eliminado los aparcamientos de automóviles que congestionaban todo el espacio, ha restringido la circulación de vehículos a un único carril y, en consecuencia, ha incrementado el espacio peatonal. Es decir, se ha logrado la peatonalización de gran parte del espacio.

El suelo de albero ha sido sustituido por un tipo de ladrillo de color amarillo para mantener una cierta conexión visual con el albero tradicional. Además, entre las piezas del suelo se dejan pequeños espacios para que crezca la hierba con la finalidad de crear un agradable prado verde entre las piezas del enlosado.

Sin embargo, el resultado ha sido uno muy diferente al previsto en el proyecto realizado: un material, que por la suciedad que incorpora, ha generado una superficie de color terrizo, manchada, que hace que todo el espacio presente un aspecto sucio. Y, excepto junto a las fuentes, la hierba prevista no se desarrolla, hecho previsible en una zona peatonal muy transitada con una climatología como la de Sevilla

Se han instalado tres fuentes, dos en los extremos de la Alameda y otra en la zona central. En el urbanismo de la ciudad, estas fuentes son singulares pues no incorporan ningún tipo de taza sino un sistema que propulsa desde el suelo una treintena de chorros de agua, cuya altura varía periódicamente, y que vierte directamente en el enlosado. El suelo de las fuentes, de forma irregular, está formado por piezas cerámicas de color blanco y azul. Las fuentes, sobre las que se puede andar, permiten un contacto con el agua muy agradable. Son los elementos más atractivos en el nuevo diseño de la Alameda, rompiendo con su colorido la uniformidad de una apagada  solería amarilla.

En un diseño que pretende ser parcialmente vanguardista, A nivel de las columnas históricas se han realizado suaves vaguadas, que permiten ver parte de la base oculta, y se han eliminado las verjas que las protegían para potenciar su proximidad y permitir que puedan ser tocadas.

Farolas,bolardos y bancos que impiden que los automóviles invadan el espacio peatonal, por su masa y densidad, no contribuyen a hacer que el espacio sea visualmente más atractivo.

Por lo que se refiere a la vegetación, tanto en el extremo norte como en el extremo sur de la Alameda aparece un gran grupo de plátanos de sombra, acompañados por algunas jacarandas periféricas. En el paseo central hay varias alineaciones de álamos blancos y en la zona periférica crecen almeces, con algunos olmos en la margen de la Casa de las Sirenas y algunas acacias de tres espinas, robinias y una sófora en el lado contrario.

En 2009 se reubicaron, sobre nuevos pedestales, el busto dedicado en 1968 a la cantaora Pastora Pavón “Niña de los Peines” (esculpido por Antonio Illanes Rodríguez) y la escultura erigida en 1991 al cantaor Manolo Caracol (obra de Sebastián Santos Calero).  Junto a ellos, ese mismo año, se levanta el monumento al torero Manuel Jiménez Moreno Chicuelo (obra de Alberto Germán). Aunque los tres artistas son de Sevilla, no parece tener mucho sentido situarlos juntos pues cada uno de ellos y cada escultura tienen una historia muy diferente.

Frente al conjunto escultórico se encuentra una zona de juegos infantiles que, necesaria para los vecinos de la zona, aparece descontextualizada pues no estaba prevista en el diseño original. Más allá se encuentra otra zona dedicada a los más pequeños y en el extremo sur de la Alameda, aparece un reloj sobre una columna oblicua.

Bajo la Alameda se encuentra un gigantesco tanque de las tormentas que, con un diámetro de unos 24 metros y 25 metros de profundidad, es capaz de almacenar más de 11.000 m³ de agua. Ejecutado en 2009 por EMASESA a partir de la construcción subterránea de metro realizada en los años setenta del siglo anterior, el pozo de las tormentas tiene como finalidad almacenar los excedentes de agua que se producen durante las precipitaciones torrenciales o durante las riadas, de modo que tras la situación extrema se permite la salida del agua a la red de saneamiento cuando ésta puede evacuarla y transportarla a una estación depuradora para ser reciclada. En diciembre 2009 el pozo prácticamente se llenó.

Pues la alameda como tal, es decir, como un paseo central que discurre entre árboles, ha desaparecido.

El jardín público más antiguo de la ciudad fue proyectado como un paseo renacentista, como un espacio geométrico, regular, en el que las alineaciones de los árboles creaban un espacio central alargado que permitía el paseo y la estancia a lo largo de toda la zona.

En la nueva Alameda, la disposición de los árboles y las farolas han distorsionado de tal manera todo el espacio que el paseo central diáfano, sencillamente, no existe. El diseño original de la Alameda se ha perdido.

La nueva Alameda, ni es vanguardista, ni es clásica; ni siquiera es una alameda. Se ha transformado en una superficie ondulada, de monótona tonalidad amarillenta, en la que sólo destacan las fuentes y, lógicamente, las históricas columnas.

Pero la Alameda, como a lo largo de la mayor parte de su historia, sigue alegre y bulliciosa, llena de gente de uno y otro tipo. Se han abierto bares y restaurantes de diseño, conviven la cocina tradicional y la nueva cocina, las tapas tradicionales en unos locales y las innovadoras en otros. Transitada de día y refugio en las noches de verano (si el ayuntamiento asume que la Alameda es un espacio de todos los vecinos de Sevilla). Conciertos de flamenco y de música rock, espectáculos de títeres y exposiciones de fotografía, representaciones de todo tipo al aire libre… Sigue siendo una de las zonas más atractivas de la ciudad porque no hay otra plaza en Sevilla que pueda acoger a tanta gente, paseando o en veladores, a familias y parejas, a niños y viejos, a jóvenes y menos jóvenes.

Pero no sólo es un receptáculo físico de unos 30.000 m2 en pleno centro dela ciudad, es algo más. Pues a esto hay que añadirle su carácter social en tanto, y como muy bien recoge el estudio titulado “La ciudad silenciada: vida social y Plan Urban en los barrios del Casco Antiguo de Sevilla”, este espacio es ante todo“…un lugar de confluencias. Para algunos el marco diario, para muchos una delas escenas donde el lugar se representa” (Cantero et al., 1999: 30).el abandono en cuanto a servicios y cuidados municipales, la paulatinadesaparición de los corrales de vecinos, el incremento de la prostitución conducen alhundimiento de la Alameda como importante centro de significado popular (León Vela, 2000: 30).

Los árboles existentes en la Alameda se usaron como argumento en la creación de un frente común. El hecho de que se pusiera en circulación la idea de que con las hipotéticas obras del parking corrían peligro de ser talados sirvió para aglutinar a estos colectivos en una asociación de nombre “Plataforma Alameda Viva”. Por tanto los plátanos y olmos, álamos, jacarandas o acacias sirvieron de elemento de anclaje entre todas las diferentes imágenes de la  Alameda (la vecinal, la política, la marginal…) sintetizándola en una, quedandobajo el auspicio de los árboles. Podría interpretarse que estos otorgaban al espacio la connotación de ser un lugar vivo, natural, diverso en contraposición al cemento –presumible sustituto de la arboleda– en clara asociación con un lugar convertido en un espacio muerto, artificial, unitario. De hecho el acontecimiento más mítico, el que se convirtió en todo un hito que simbolizaría la lucha de estos grupos sociales estuvo relacionado con los mismos: hablo de “Villaardilla Conjunto Resistencial” (Barber, 2006). Es decir, ante la posibilidad de que el consistorio llevara a cabo su proyecto de parking se organizó lo que a la postre se denominó un auténtico “alzamiento”. Acción que no sólo se basó en la construcción de rudas cabañas en las copas de los árboles en los que pequeños grupos de personas las habitaban dotándoles de nueva vida e imposibilitando su tala, sino que ocasionó un frenesí de acciones donde ese binomio espacio-conflicto alcanzó su cenit. Tanto es así que a consecuencia de la presión ejercida através de toda esa campaña de micro-acciones el alcalde concedió una reunión a los miembros de dicha plataforma en donde les informó de la suspensión de la tala así como que se constituiría una mesa de trabajo común.

Ya en noviembre del año 2010 «La Revuelta» pidió al anterior alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, que sustituyese los árboles secos, cosa que no se llegó a realizar. El pasado año volvieron a pedir lo mismo al nuevo Gobierno municipal, señalando que el arbolado seco en la plaza «ascendía ya a 67 árboles». Tras ello, el Gobierno local procedió a finales del pasado mes de diciembre a reponer 35 de esos árboles, y no todos por «no contar con más presupuesto en la anualidad de 2011».

En el año 2012 unos 400 vecinos, según las estimaciones de la Asociación Vecinal del Casco Norte «La Revuelta» llevaron a cabo en la mañana de ayer una plantación de fresnos en la Alameda de Hércules. Con esta iniciativa se pretendía protestar por el «estado de abandono» en el que, según la asociación vecinal, se encuentra el arbolado de esta zona de la ciudad. Bajo el lema «Como no los planta Zoido, los plantará el vecindario», se plantaron un total de tres fresnos a lo largo de la mañana. Desde la propia asociación se precisó que todavía quedan un total de 29 alcorques sin árboles en la Alameda.

La reposición de estos árboles frenos.-Fraxinus angustifolia en reposicion de alcorques vacios de los álamos blancos.-Populus alba debe ser corregida el espacio debe ser considerado una alameda, no una fresneda.

La alameda ha ganado mucho en vegetación, sobre todo por la elección de almeces.-Celtisaustrales como árbol base para todo el paseo, laplantación fue un éxito, losárboles se están desarrollando magníficamente, aun carentes de las podas de formación necesarias que no se les han aplicado, cada año que pase el problema de daños en los árboles en las operaciones de poda serán másacentuados, y las heridas de mayor diámetro, el Ayuntamiento debe ser consciente de ello y actuar con verdaderos profesionales  tanto en la poda como en la reposición de marras para que el paseo conserve un arbolado digno del jardín más antiguo de Europa,  no declarado Bien de Interes Cultural  BIC en su momento por su interés histórico.
      Datos históricos y fotos sacadas de Internet y propias.

JoséElías Bonells.-Julio 2016

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